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EL TEMA DEL MES

Vencer sin convencer

Todo aquel o toda aquella que lea este artículo comenzará a pensar que lo ha escrito un anti-Contador o un anti-español o un anti-… Pero, lo siento, cuando veo competición ciclista no me fijo en las nacionalidades. Tan solo espero disfrutar de un buen espectáculo… justo de lo que ha carecido el último Tour de Francia.

Alberto Contador ha ganado por tercera vez el Tour de Francia, hecho excepcional, francamente, desde el punto de vista matemático: una victoria más. Pero, en calidad, ¿qué hemos ganado con esta victoria? En tres victorias hay pocos momentos de esos de “guardar en la videoteca particular”. Será en este momento cuando el fan “pro-Contador” me denomine “Pro-Armstrong”. Pues sí, en realidad, admiro más al americano, no por sus siete victorias en el Tour de Francia, sino por su inteligencia en carrera, su carisma, su carácter ganador, su habilidad ciclista. Ya en 1999 hizo una portentosa exhibición en Sestrieres, tras haberse llevado el prólogo y la primera contrarreloj larga. De eso hablo, de momentos que quedan en la retina para siempre…

¿Por qué Marco Pantani sigue siendo considerado el mejor escalador del ciclismo de los últimos 20 o 30 años? ¿Acaso fue por sus victorias en la general del Tour, cuando “sólo” logró la de 1998? No, Pantani será inmortal por aquella de Deux Alpes en que dejó “tirado” a Ullrich (entonces líder) en el Galibier bajo la lluvia y la niebla; Pantani será inmortal por aquella etapa del Mortirolo del Giro de Italia de 1994; Pantani será inmortal por aquella otra de Plan di Montecampione en que atacó sin cesar al entonces infranqueable Pavel Tonkov;…

El ciclismo, como lo entendemos muchos, no se escribe con una calculadora. Muchos han tildado la victoria de Contador en este pasado Tour de Francia como “a lo Indurain”, por ser “más conservador”. ¿Acaso sabrán lo que dicen? ¿Fue Indurain un ciclista “conservador”? Invito a todos/as aquellos/as que piensen esto (y también a los que no, claro) a que busquen estos ejemplos de CICLISMO CONSERVADOR de Miguel Indurain: etapa de Val Louron del Tour ’91, etapa de Sestrieres del Tour ’92, etapa de la Marmolada del Giro ’93, etapa del Mortirolo del Tour ’94, etapa de Hautacam del Tour ’94, etapa de La Plagne del Tour ’95,…

Este artículo no es una crítica a Contador, sino a este ciclismo que “nos ha tocado vivir”, en el Tour, claro, que es la carrera más importante del mundo y la que siguen aficionados y no aficionados al ciclismo. El Giro de Italia fue  otra historia. Lástima que la repercusión mediática fuera menor. Un Tour de Francia al nivel de lo que se vivió en Italia hubiera elevado, de nuevo, al ciclismo a la categoría de segundo deporte nacional, como ya ocurrió en los 90, y no solo por las victorias de Indurain…

Y voy a cerrar este artículo con un ejemplo de por qué Armstrong será otro de los inmortales. En 2003, tras esto que voy a relatar, y que seguramente todos recordamos, ya se podría haber retirado. Llegó al culmen. Estamos en la última etapa de montaña que finaliza en Luz Ardiden tras ascender antes el Tourmalet. Jan Ullrich se encuentra a menos de un minuto en la general y ese año se encuentra en plena forma. El día anterior ataca a Armstrong en Ax-3-Domaines y le saca unos segundos. Todos esperan ansiosos esa mítica etapa donde el alemán puede acabar de forma definitiva con el reinado de Lance Armstrong, tras muchos intentos infructuosos. Ya en el Tourmalet Jan Ullrich ataca y se va, pero finalmente el norteamericano se pone a rueda y coronan juntos. Al comienzo de Luz Ardiden, Armstrong intenta dejar el grupo y se cae. Ullrich ralentiza la marcha del pelotón de elegidos. Es entonces cuando el corredor del US Postal llega de nuevo al grupo y arranca como un poseso… Lance Armstrong, lastrado todo aquel Tour de Francia, había sacado su carácter ganador y se había impuesto con más de 40 segundos de ventaja sobre Jan Ullrich y el resto de aspirantes.

Los records de victorias son para las estadísticas. Los amantes del ciclismo preferimos victorias que perduren en la memoria para siempre…

Tour 2010: Contador, Armstrong, Schleck... y Basso

En casi todos los foros y tertulias de ciclismo ya se está hablando de una nueva edición del Tour de Francia, la carrera ciclista más importante del deporte profesional. Una carrera en la que son tres los nombres que suenan por encima de todos para hacerse con la victoria:

-Contador: El vigente campeón y grandísimo favorito. Con una temporada como las anteriores en las que no ha escatimado esfuerzos para hacerse con victorias parciales en París-Niza o Dauphine-Libere, carrera en la que sembró dudas, pues no fue capaz de doblegar al joven Brajkovic.

-Armstrong: El "heptacampeón" del Tour y ciclista más mediático del mundo. Reconoce que ha llegado en mejor forma que el año pasado, cuando fue tercero en la general final. En la recientemente finalizada Vuelta a Suiza ya quedó segundo tras Frank Schleck, toda una demostración del poderío del americano.

-Andy Schleck: Segundo el año pasado en el Tour, ha seguido una campaña más discreta que los dos anteriores, aunque, a buen seguro, responderá en la montaña.

Pues bien, hasta aquí el análisis políticamente correcto de la trayectoria de estos tres corredores en los últimos meses. Pero si nos vamos al análisis ciclista más global observamos como esa tendencia iniciada por Armstrong de menospreciar el Giro como preparación del Tour, continúa. No se entiende que corredores de esa categoría se sigan jugando, temporada tras temporada, su "status" en esos 21 días de julio, cuando existen otras dos grandes vueltas que añadir al palmarés. Existen más ejemplos, pero vamos a obviarlos...

En mi opinión, el máximo rival que tendrá Albertor Contador va a ser Ivan Basso, pues tras su año de "aclimatación" (de regreso) al profesionalismo, nos regaló un Giro de Italia sencillamente sensacional, atacando de lejos y logrando levantar del asiento, no solo a los aficionados italianos, sino también a los seguidores del ciclismo de los cinco continentes. Hacía mucho que no se veía una gran ronda por etapas con tanta categoría. Pero si espectacular fue el Giro hecho por Basso, tampoco hay que olvidarse del gran equipo que lo arropa, el cual puede tener un papel determinante en un Tour en el que hay mucha montaña, pero escasas llegadas en alto, lo que favorece ese ciclismo que ya se vio en Italia hace un mes.

El mes de la Vuelta a la Montaña Central

Ya llega una nueva edición de la Vuelta a la Montaña Central, la heredera de la mítica “Vuelta a los Valles Mineros” y este año con un recorrido espectacular…  como siempre. Una ronda por etapas que es, más allá de un escaparate de las futuras figuras del ciclismo, una oda al ciclismo de montaña, de la alta montaña asturiana. En las diversas ediciones se han ascendido grandes puertos como La Cubilla, Coto Bello, San Isidro, Pajares, la Colladona o el Cordal, y se han diseñado etapas impresionantes como la del año pasado con un doble paso por Viapará (uno por Riosa y otro por Morcín) o la cronoescalada al alto de la Collada (de 2 kilómetros al 12%). Es ésta, además, una comarca ciclista, en la que se han desarrollado algunas de las jornadas más épicas de la historia del deporte de la bicicleta. ¿Quién no recuerda aquel descenso de la Cobertoria de 1993 con la caída de Zülle y la bajada “suicida” de Rominger? ¿O aquella “primera vez” del Angliru con los pasos previos de la Cobertoria y Cordal, con la irresistible ascensión de “Chava” Jiménez y la grandiosa defensa de Olano? ¿O el “hachazo” del gran Contador en San Isidro? ¿O…?

Y si son varios los puertos “descubiertos” por esta ronda a la Montaña Central de Asturias, aún hay varios por transitar, por dar a conocer. Este año es el turno de uno de los pasos de montaña más duros que puede haber en la península y bien podría ser utilizado como previo al Angliru: el Cuchu Puercu por la Cobertoria. Es ésta una ascensión de casi 8 kilómetros a un 9,6%, números de un puerto de categoría especial, como así será catalogado por la organización. Pero hay más datos que dar de esta subida. Si tenemos en cuenta la parte central, en concreto 6,5 kilómetros la pendiente asciende hasta un 10,5%. Hay tramos de ascensión al 14-15% y kilómetros enteros al 11-12%... Será el coloso de esta edición, un regalo para los aficionados y para los escaladores.

¿Resurge el ciclismo?

Hace años que el ciclismo no vivía una época tan especial como la que está ocurriendo en estos momentos. Hartos ya de que este deporte se asociase al dopaje parece que en los últimos tiempos vuelve a resurgir con fuerza, con muchísima fuerza. A ello ha contribuido, sin ninguna duda, la vuelta de Lance Armstrong a la competición. El “Rey del Tour” mantendrá un intenso duelo dentro de unos meses con el actual número 1 del ciclismo: Alberto Contador. Pero hay otros hechos que hacen albergar esperanza de que el deporte de las dos ruedas se levante. Las portentosas exhibiciones de Fabian Cancellara en Paris-Roubaix y Tour de Flandes y el resurgimiento de Vinokourov en Lieja no son más que algunos ejemplos de lo que señalo. Este deporte necesita de héroes, de líderes, y no cabe duda que el kazajo y el suizo son dos exponentes claros.

Pero no todo son grandes noticias alrededor del ciclismo, puesto que el daño que está provocando el Protour a la mayoría de las pequeñas pruebas nacionales parece ya irreparable. Una muestra de ello es la Subida al Naranco y la Vuelta a Asturias. Hace años, en los pelotones de estas dos carreras siempre había varios equipos de los denominados “grandes” que generaban un gran interés entre los aficionados, en conjunción con otros menos conocidos, pero no por ello de menos calidad. Pero, a pesar de que los actuales equipos no sean los de vanguardia, la combatividad y el espectáculo siguen garantizados al menos. Las fenomenales demostraciones de Sicard y Tiago Machado el año pasado no son más que dos ejemplos de que la Subida al Naranco y la Vuelta a Asturias son, por lo menos, trampolines para futuras estrellas.

En favor de la Vuelta Ciclista a Asturias

Y a pesar de todas las dificultades encontradas, una nueva edición de la Vuelta Ciclista a Asturias arrancará a finales de este mes. El UCI Protour, la crisis económica, la televisión,... son muchas las trabas que año tras año supera la organización para sacar adelante esta excepcional carrera. El Protour es el principal culpable de que la participación (sin desmerecer a los corredores que tomarán parte) no se asemeje a aquella que tenía hace 15 o 20 años, con la presencia, entre otros, de Indurain, Escartín, Olano, Delgado, Ekimov, además de las escuadras más potentes del panorama ciclista. La división en categorías de los equipos, y también de las carreras, incide muy negativamente en que el sostenimiento de estas carreras sea una labor casi imposible. No nos engañemos, una carrera se sostiene, fundamentalmente, en tres pilares: la presencia de corredores de primera fila (en los últimos años, tan solo Samuel Sánchez o Ibán Mayo), los corredores locales (donde se encuentra, también, claro, Samuel, junto a otros como Santi Pérez, Joaquín Sobrino, Mario de Sárraga,…) y un recorrido atractivo. La primera premisa se cumple en parte, puesto que, a excepción del campeón olímpico, las principales figuras no vienen, y tampoco sus equipos. Si el próximo día 28 de abril en la salida estuvieran Astaná (aunque no viniera Contador, pero sí Vinokourov), Cervelo (Sastre), BMC (Cadel Evans), ¿te imaginas qué tumulto? Y paso a la tercera premisa, pues la segunda, a grandes rasgos, suele cumplir, incluso con participaciones destacadas como aquella del 2003 con la impresionante cabalgada de Ricardo Valdés camino de Avilés tras superar Tenebredo y San Lorenzo (ahí es nada), por poner un ejemplo. La tercera premisa, en ocasiones, para mi gusto, no es que no se cumpla, sino que ha sido excesivamente repetitiva. Con ello no critico los recorridos, que son buenos, sino la reiteración en los mismos. Si sé que llegando a tal sitio me van a pagar más, no voy a decir que por qué no finaliza una etapa en el Angliru o en la Farrapona o en Vega Bobies o en el alto de la Casa del Puerto. Hasta ahí entiendo perfectamente. Hay ayuntamientos que pagan más y otros que menos, y el organizador tiene que equilibrar un presupuesto, pero hay muchos caminos para llegar, digamos, a Cangas del Narcea y afrontar el Acebo. La impresionante cantidad de puertos que tenemos en Asturias sigue sin aprovecharse de manera adecuada. Pero este año, en mi opinión, sí disfrutaremos de una etapa más que novedosa. Esa última, Ibias-Oviedo, con los pasos por el Pozo de las Mujeres Muertas, Cerredo, San Lorenzo y Tenebredo (entre otros) es una de las más grandiosas que recuerdo, y no solo de la Vuelta a Asturias, sino también ampliando a la Vuelta a España y las otras rondas menores que se disputan en nuestro país. Felicito a los organizadores por ello. Esperemos que el resultado se adecúe al recorrido (lo cual es bastante fácil de lograr, seguro).

Para finalizar, otro de los factores que inciden negativamente en la publicidad de esta carrera, de la Vuelta a Asturias, es la televisión. No critico, ni mucho menos, a la TPA, televisión autonómica del Principado de Asturias, cuyas retransmisiones son, por lo general, excelentes, sino a la cobertura de población. La Vuelta a Asturias la podemos seguir en nuestro territorio, pero los aficionados de otras comunidades se quedan sin ella, o tienen que hacer verdaderos ejercicios de equilibrismo televisivo para verla. Todo ello incide en que se reduzcan los patrocinadores y bajen los ingresos por publicidad. No hace falta ser un experto en materia económica para darse cuenta de eso. Si mi producto se ve en toda España llegará a más gente, claro. Además la ronda asturiana, hace años, cuando se televisaba por TVE era, de las rondas menores, una de las que más audiencia tenía.

Pero todas estas dificultades, año tras año, siguen venciéndose.

Con dos pedales

Concéntrate. Ni están tus jefes, ni la chica que te gustó, ni la chica que te gusta, ni los compañeros de trabajo, ni las compañeras de estudios, ni tu familia, ni tus amigos, ni... Ahora, en el más bello momento del día, en el más duro, en el más sufrido, en el más agotador, la bicicleta y tú. Pensando nada más en la fuerza que aplicas a esos dos pedales. En engañar al cansancio y en dirigir toda tu rabia hacia la carretera. Eres el único. Eres único a pesar de que todos te adelantan. Eres el mejor, a pesar de que nunca hayas ganado nada material, porque cada día que te subes a la bicicleta es un triunfo. Ganas a los que te dicen que es muy duro. Ganas a las que te dicen que es peligroso. Ganas a todos aquellos que han ganado una copa, pero renunciaron después a este deporte. Pero ganas, sobre todo, a tu mente. La que te dice que es mejor salir otro día. La que te dice que te tumbes en el sofá y descanses. La que te dice que es más entretenido jugar con el ordenador. La que te hace mal.

Cada puerto, cada rampa, cada repecho, cada curva de herradura ha sido colocado para que lo supere un día y otro y otro y otro más. Pienso desgastar las carreteras, pienso aburrir a los perros que me asalten en cada ascensión, pienso demoler el asfalto, pienso subir todo lo que pueda y más. Hasta que no pueda más, hasta que el corazón diga basta, hasta que las piernas se me bloqueen, hasta que la cabeza no admita más sufrimiento, hasta que... Pero que no se equivoque, porque en cuanto sienta el más mínimo gramo de fuerza, pienso levantarme y seguir pedaleando.

Lance Armstrong decía que quería morir descendiendo a 100 km/h un puerto de los Alpes. Yo tengo el mismo pensamiento, aunque mejor subiendo el Gamoniteiru o el Angliru o San Lorenzo o Ancares o Lagos de Covadonga o...

Y ahora que ya has gastado todo este rato leyendo esto, coge tu bicicleta y quema el asfalto.

GAMONITEIRU, NUESTRA GRAN MARCHA CICLOTURISTA

Hace justo un año, en el tema del mes de Febrero de 2009, ya comentaba la idea de realizar una marcha cicloturista al Gamoniteiru, esa descomunal ascensión asturiana que rivaliza en dureza con el Angliru y que se encuentra entre las más difíciles de la península. Pero en aquella ocasión, debido a que no parecía que se fueran a asfaltar esos 4 kilómetros que se encontraban en mal estado, insinuaba con la posibilidad de que se ascendiera en bicicleta de montaña o de carretera, pero de rueda gorda. El Gamoniteiru, una ascensión de más de 15 kilómetros con una pendiente que oscila en su mayor parte entre el 9 y el 11%, es la cumbre más alta del Aramo y permite divisar gran parte de Asturias y de la Cordillera Cantábrica. Si bien en el dossier “La Vuelta, en Lena” no presentamos a Unipublic una propuesta definida con esta ascensión, ya, al conocer el asfaltado de esa zona en malas condiciones, nos pusimos manos a la obra para que este gran coloso pudiera formar parte del recorrido de próximas ediciones de la Vuelta a España. ¿Y cuál era la mejor forma de publicitarlo ya? Organizando lo que ahora ya se conoce como “I Marcha Cicloturista Puerta de Asturias: Subida al Gamoniteiru” y que tendrá lugar el próximo 26 de septiembre a las 10:00 h. El recorrido, de 67 kilómetros, se desarrolla casi íntegramente en el concejo de Lena y se ascienden los pasos de Cuchu Puercu por el Cordal (de 11 kilómetros a un 6,88% de pendiente media y rampas que alcanzan el 15%), Carabanzo (de 4 kilómetros al 4,3%) y, finalmente, como no, el Gamoniteiru, con sus más de 1750 metros de altitud y un desnivel de más de 1400 metros. Está claro que es el primer paso, porque nuestro objetivo es que entre a formar parte del recorrido de la Vuelta a España. El mismo director de la ronda española, Javier Guillén, ya lo señaló en fechas recientes en un encuentro digital en la web RTVE.es: “El Gamoniteiru está en los planes de Unipublic en ediciones venideras”. Todo un espaldarazo a nuestra propuesta estrella, ya que contamos con muchas más como Cobertoria, Cubilla, Pajares, Cuchu Puercu,…

Año Nuevo, objetivos nuevos

5 de junio de 2010. Ese es el día que ya he marcado en el calendario de 2010, el año que acabamos de empezar. Ese día se celebra la 2ª edición de la Clásica El Angliru, una cita a la que voy a volver para repetir esa sensación agonista que sólo proporciona esa subida, que además se afronta con más de 100 kilómetros en las piernas. Es uno de mis objetivos de este año, puesto que son estos los días en que todo amante del ciclismo se plantea unas metas a superar. La prueba vuelve a ser dura, aunque bastante menos que el año pasado, cuando hubo que superar 142 kilómetros y cuatro ascensiones que generaban un desnivel acumulado superior a los 2500 metros (ver perfil y cuadro).

 

 

 Este año se ha de superar el terrible puerto de la Cobertoria, con 10,2 kilómetros al 8,51% y zonas enteras por encima del 10% de inclinación, además del consabido coloso riosano, el Angliru, con sus famosas rampas que alcanzan el 23,6%.

Pero no sólo de Angliru vive el ciclista, por lo que intentaré aumentar el número de puertos CIMA (competición no competitiva consistente en superar una serie de puertos de cada provincia, propuestos desde el foro de Altimetrias.net). Aún pendientes tengo en Asturias varias de las ascensiones más duras: Farrapona, Pozo de las Mujeres Muertas, Bustantigo-La Marta, Bustellán, Jitu de Escarandi, Connio, Leitariegos, etc. ¿Y qué decir de los de las otras provincias? Tal vez sea este el año en que intente el asalto a Ancares, sobre todo, por su espectacular vertiente de Pan do Zarco (por la cual este puerto mitad leonés, mitad lucense, es denominado el Mortirolo Español), Morredero, Estranguada,…

Hay muchos retos, muchísimos,… Seguramente me atreva con la Via Carisa (partiendo desde Carabanzo, es decir, cuesta arriba), Monsacro, La Sobia,…

Pero, lo más importante, es que nos acompañe la salud para que todos los que amamos este fantástico deporte podamos ir superando mayores metas, puertos más duros, objetivos casi imposibles,…

¡Viva el ciclismo!

¡Feliz Año 2010 a todos y a todas!

Nunca dejes de pedalear

Han llegado ya los meses duros del año, aquellos en los que el mal tiempo, la lluvia, el frío, la nieve, el viento y las pocas horas de luz solar provocan que mucha gente prefiera refugiarse en casa a salir en bicicleta. Nos adaptamos, o eso pensamos, a lo que hacen los profesionales. Si ellos no compiten en esta época, nosotros no salimos a dar pedales. Total, ¿para qué?

Pero esa idea, esos planes sólo sirven para perder el tiempo. Y yo soy de los que piensa que hay que aprovechar hasta el último segundo que nos da la vida. El año pasado comencé a dar pedales en el mes de octubre, ya metidos en el otoño, cuando las hojas de los árboles ya invaden las carreteras y los caminos, cuando está repleto por todos lados de los erizos de las castañas, cuando las temperaturas ya no suelen pasar de los 10º, cuando llueve más a menudo, cuando las cumbres de las montañas están continuamente nevadas.

Hay que salir a dar pedales para respirar aire de verdad, para aparcar por un tiempo los problemas que hay en la vida (en el trabajo, en la pareja,…), para poder contemplar los paisajes con otro color distinto al que tienen en verano,… Las carreteras en invierno, en otoño, no tienen el mismo olor. Ahora no se derrite el asfalto y la gente nos mira con incredulidad. ¿Dónde irá ese loco con este frío? Yo lo tengo claro. A Linares a pisar nieve, a Brañalamosa a desafiar a la gravedad y caerme entre planchas de hielo, a Carraspientes a helarme de frío, al Picu Polio para ver todo un valle desde arriba y más arriba. Las fotos en esta época salen de otra manera, con un color más natural. Será porque la lluvia ayuda a limpiar la atmósfera.

Pero las subidas continúan de la misma manera, con la misma inclinación…

Aquí estamos tú y yo.

Yo con mi bicicleta, que es una prolongación de mi cuerpo. Tú, que intentarás vencerme, frente a mi y engalanada de asfalto.

Mi lucha consiste en derrotarte y emplearé cada gramo de fuerza en el intento.

Tu lucha, por tu parte, se basa en inclinarte cada vez más, en provocar que me dé la vuelta y cese en mi empeño.

Pero mi único destino es llegar a la cima y derrotarte; mi único destino es volcar toda mi fuerza sobre los pedales.

Cada pedalada mía es una victoria para mí.

Cada pedalada mía es una derrota para ti.

Yo soy un escalador y no puedo parar hasta llegar arriba.

Ya sabes que mi único destino es dar pedales hasta el final.

 

 

Montero79

Los finales en alto en la Vuelta a España

En multitud de ocasiones se han criticado los recorridos de la Vuelta a España al señalar que eran demasiado blandos ya que la montaña que hay no es muy dura. Es esta una verdad a medias, puesto que la dureza de los puertos españoles es perfectamente comparable a la que hay en Italia y Francia, países que albergan las otras dos grandes rondas por etapas del ciclismo, el Giro de Italia y el Tour de Francia. Puertos como el Angliru, Lagos de Covadonga, San Lorenzo, Ancares, Cobertoria, el Pradell, el Turo L’Home, Collado Bermejo, Calar Alto, Pico de las Nieves son ascensiones que gozan de una fama reconocida en los foros de ciclismo más especializados, unas veces por haber sido protagonistas en distintas rondas por etapas, otras porque su dureza se impone a su presencia en las mismas, lo cual, más tarde o más temprano nadie duda que acabará ocurriendo, ya que no se puede ignorar lo obvio. Pero claro, si analizamos fríamente los datos que nos reportan los finales habidos en la Vuelta a España en los últimos años (pongamos en los últimos 20 años, por ejemplo) la situación arroja datos preocupantes y nos damos cuenta que aún estamos a años luz de Giro de Italia y Tour de Francia. Sin tocar ya el aspecto del diseño de las etapas montañosas en España caracterizadas por finales unipuerto en la mayoría de las ocasiones (lo que contrasta con las grandes etapas dolomíticas o alpinas o pirenaicas de Francia o Italia), la conclusión es rotunda: los finales de etapa son cuasi lamentables.

El puerto que más veces ha sido final de etapa es Lagos de Covadonga, en diez ocasiones. Se trata de una ascensión muy dura, pero que se ve lastrada por un recorrido previo que es en la mayoría de las ocasiones muy pobre (como mucho destaca el Fito, no siempre ascendido). Se dejan por el camino oportunidades para endurecer una etapa que sí podría tener halos míticos. La Collada Mohandi, Llomena, Amieva, Bada, Tornería, Arnicio, Tarna e, incluso, San Glorio y Pontón son ascensiones relativamente cercanas que podrían perfectamente preceder al coloso asturiano.

En segunda posición con ocho finales de etapa se situarían Cerler, Naranco y Sierra Nevada. Pero vayamos por partes, puesto que son casos muy distintos:

-Cerler, francamente, es un puerto que entraría en el Giro cada diez o quince años y no tendría ese protagonismo que tiene en la Vuelta. No pasa de ser un primera y bloquea la entrada de otras cimas cercanas mucho más duras como Pradell o Turo L’Home, por poner un ejemplo, a pesar de que ambas se sitúan en otra comunidad (Cataluña). Una cima como esta sería positiva si al lado tuviera un coloso de grandes dimensiones, del tipo Luz Ardiden con el Tourmalet (aunque la cima francesa tiene muchísima más entidad).

-En cuanto al Naranco es un caso peculiar puesto que va para 13 años que no forma parte del recorrido de la Vuelta, pero sus 8 presencias fueron consecutivas (entre 1990 y 1997). Claro, con cimas como ésta, que han gozado de un protagonismo exagerado durante décadas se explican ciertas cosas. La alta montaña de la Vuelta nunca puede ser un puerto de apenas 5,5 kilómetros. Su fuerte presencia en la ronda española no ha hecho más que perjudicar a la orografía asturiana a la que representa más bien poco. Puertos grandes como Maravio o San Lorenzo o Ventana o Somiedo o Cobertoria por Lena o Cuchu Puercu o Campa Dosango o Cruz de Linares o Llomena o El Palo o Connio o La Marta han estado infrautilizados durante décadas por culpa en mayor medida de esta cima ovetense y de las tachuelas que la preceden por sistema (Santo Emiliano, Padrún y Manzaneda). En los últimos años, a pesar de la desaparición de la escena de esta subida, el panorama para Asturias sigue sin variar en exceso, sólo la excepción de la magnífica etapa de 2006 con final en la Cobertoria nos mostró el camino que, de momento, se ha quedado en un intento.

-Sierra Nevada, por último, es un puerto claramente de los grandes de las carreteras españolas, y de ahí su protagonismo. Pero hay que hacer dos puntualizaciones muy importantes: la primera se debe a la vertiente de subida, puesto que tradicionalmente se ha utilizado la “autopista” en lugar de hacerlo por Las Sabinas como se ha hecho en 2009. Y la segunda es el recorrido previo, el cual por regla general es flojísimo (unipuerto en la mayoría de las ocasiones). Pero en 2009 la situación varió por completo y lo precedió la Ragua (una ascensión espectacular de 2000 metros) y Monachil. Esperemos que al igual que lo sucedido con la Cobertoria 2006 no se quede en un intento. Hacen falta grandes etapas de montaña.

En 6 ocasiones se ha ascendido a Arcalis, puerto andorrano de los que hay a cientos en la península. No se entiende (o tal vez sí) que una subida como esta tenga tanto protagonismo. Sería un caso similar a Cerler, aunque aún tiene algo más de entidad (altitud superior a 2000 metros y un kilometraje que ronda los 20 kilómetros). La Cubilla, puerto que suena para 2010, le gana en todo (menos en altitud) y, a pesar de ello, aún hay incomprensibles reticencias hacia el “Galibier” asturiano.

Y llegamos a otros casos “flagrantes” puesto que en 5 ocasiones han albergado finales de etapa puertos como Abantos o Pla de Beret. Abantos es una subida floja que en Francia seguramente sería catalogada como de 2ª categoría, pero que al encontrarse casi siempre a final de Vuelta se ve agraciada por etapas casi decisivas para el devenir de la carrera. Recordada es la cronoescalada de 2003 en donde un pletórico Roberto Herás le arrebató la Vuelta a Isidro Nozal. En cuanto a Pla de Beret ocurriría otro tanto de lo mismo que con la subida madrileña. Beret es una subida tendida que tampoco se ve favorecida por un terreno previo excesivamente duro. Sólo la Bonaigua, un puerto muy largo pero con una pendiente media que no llega al 5%, es destacable.

Estos han sido los puertos de referencia en los últimos años, aunque poco a poco van escalando posiciones Angliru, Calar Alto o Aitana, subidas de mucho más fuste, en especial la almeriense y la asturiana. Es un cambio de tendencia, de apuesta por subidas mucho más duras que puedan competir con los grandes colosos del Giro y del Tour. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En el tintero Ancares, La Marta, Estranguada, Haza de Lino, Llano de las Ovejas, Pico de las Nieves, Gamoniteiru, Siero, Jitu de Escarandi, el Pradell, Turo L’Home, Bola del Mundo,…

La Vuelta, por Asturias

Finalizada la Vuelta a España 2009 ya se empieza a hablar de la siguiente edición, la de 2010. Está claro que la poca lucha habida este año va a marcar el diseño del recorrido, ya que ha habido lagunas importantes. A pesar de haber leído todo tipo de alabanzas a la Vuelta 2009 previamente, nunca las tuve todas conmigo. Mis críticas se centran en lo siguiente:

-Salida de la Vuelta a España en Holanda: Más allá de la cantidad de público y del atractivo de transitar por carreteras que forman parte de pruebas míticas como la Lieja-Bastogne-Lieja o la Amstel Gold Race, no se entiende que nuestra ronda empiece en dicho lugar cuando hay zonas de nuestro país que pocas o ninguna vez la han visto.

-Contrarrelojs demasiado cortas: Se puede planificar una de ellas más corta, pero no las dos, ya que las diferencias siempre serán mínimas y ello, en teoría, favorecerá a los escaladores. Con distancias largas (de 40 a 60 kilómetros) muchos corredores, al perder tiempo, se verán obligados a cambiar de táctica (siendo más ofensivos en la montaña).

-Etapas de montaña: Hay muchas clases de etapas de montaña, pero a lo que me refiero es a los “etapones”, es decir, a jornadas con cuatro o cinco “primeras”. La etapa de Aitana tan sólo tenía de entidad el último puerto (el cual tampoco es tan duro para profesionales como para ser final de etapa), la de Catí no es alta montaña, la de Sierra Nevada presentaba mucha distancia entre puertos y la de La Pandera es unipuerto (Villares  y Pandera estaban prácticamente unidos). Francamente, me quedaría con la de Velefique y con Sierra Nevada (variando algo su diseño) como grandes etapas de montaña.

-Etapas de media montaña: Mucho se ha criticado la poca competitividad de los corredores en la etapa de Ávila, pero, ciertamente, el puerto duro (el Collado Mediano) estaba muy lejos de meta (a más de 40 kilómetros) con lo que corta las ganas de algunos corredores.

Además del recorrido, criticaría el hecho de que hubo equipos que no justificaron su presencia en la ronda española, la cual sirvió únicamente para dejar a otros que, a buen seguro, hubieran dado más batalla, como es el caso del Rockracing, quien cuenta en sus filas con dos corredores españoles bastante carismáticos, Sevilla y Mancebo.

Para 2010, en cuanto al recorrido, se habla ya del “regreso” de Asturias, la cual contará seguramente con dos finales de etapa, pero ¿de que tipo? En mi opinión lo ideal sería una etapa de alta montaña y otra de media montaña. Sin saber todavía desde que zona vendrá la ronda (desde Galicia, Cantabria o León) voy a plantear estas opciones

-Para la etapa de alta montaña, saliendo, por ejemplo, de Oviedo, el recorrido sería Oviedo-San Esteban de las Cruces-Sama de Langreo-Ciaño-Alto de La Mozqueta-Turón-Pola de Lena-Alto de La Cobertoria-Bárzana-Caranga-Teverga-Alto de San Lorenzo-La Riera-Saliencia-Alto de La Farrapona. Rondaría los 160-170 kilómetros condensando una dureza impresionante, con puertos de primera y categoría especial (seguramente los tres últimos).

-Para la de media montaña se podría plantear un final en una subida corta que ronde los cinco kilómetros. Viniendo de Cantabria el recorrido intermedio jalonado de puertos pequeños (de tercera) y la parte final con La Grandota (3 kilómetros al 10%, uno de ellos al 18%) y Naranco (hasta el Cristo) sería muy espectacular.

Aunque creo que me harán poco caso y veremos finales habituales y recorridos poco atrayentes (como casi siempre por Asturias).

Estamos de Vuelta

Tras pasar el mes de agosto sin insertar Tema del mes vuelvo en Septiembre titulándolo de la siguiente manera, y de manera casi obvia: estamos de “Vuelta”.

Septiembre, desde hace quince años, es el mes de la Vuelta Ciclista a España, la ronda española por etapas más importante del calendario. Antes se disputaba en los meses de abril y mayo, con unas condiciones meteorológicas que en varias ocasiones llegaron a provocar la suspensión de etapas o supresión de algunos tramos. También la participación se resentía, puesto que su ubicación en el calendario hacía que las grandes figuras optasen por el Giro de Italia como preparación para la carrera más importante: el Tour de Francia.

Tan sólo los equipos españoles, por lo general, revalorizaban la Vuelta, además de alguna gran figura del pelotón internacional (casos de Anquetil, Merckx o Hinault). Así es fácil concluir por qué en ocasiones los vencedores de la Vuelta a España han sido corredores desconocidos para el gran público. Ahí están los casos de Marco Giovannetti en 1990 o Eric Caritoux en 1984 y otros muchos. Pero todo ello ha quedado en el recuerdo tras el cambio de fechas, puesto que la participación ha mejorado ostensiblemente. En 1995 están presentes Jalabert, Olano, Zulle, Virenque,… En 1996, aparece Miguel Indurain, el astro navarro, conjuntamente con Rominger y la pléyade de figuras del equipo ONCE encabezadas por Jalabert y Zulle. En 1998 vemos el regreso a la competición de Lance Armstrong tras superar un cáncer. En 1999 y 2000, Ullrich… Y así hasta este 2009 en el que la participación vuelve a ser de lujo (Valverde, Samuel Sánchez, Cadel Evans, Andy Schleck, etc).

En estos quince años también hemos visto diseños de etapas francamente espectaculares. Para el recuerdo nos quedan las ascensiones al Angliru, Calar Alto, San Lorenzo, Aitana, Velefique, Abantos, la nueva vertiente de Sierra Nevada (para este año, por el collado de las Sabinas), Monachil, Cobertoria,… Tal vez, de haberse seguido disputando en las fechas anteriores (finales de abril-principios de mayor) alguna que otra no se hubiera podido hacer por la climatología, mucho más adversa que en septiembre (recuerdo, pleno verano).

La Vuelta ya no es la tercera gran ronda en discordia, sino que ha adelantado al Giro en seguimiento y en varias ocasiones ha levantado mayor interés que el propio Tour de Francia. No estoy exagerando y lo voy a demostrar con datos. En el año 1999, cuando la Vuelta a España apostó por el puerto más duro de Europa, el Angliru, la expectación fue insuperable, en tanto que el Tour de Francia venía de los escándalos por dopaje de 1998 y sin un patrón claro (Ullrich y Pantani, los dos grandes favoritos, no corrieron en 1999). En 2006, el Tour se fue al traste con el positivo del ganador, Floyd Landis, en tanto que en la Vuelta a España pudimos disfrutar de uno de los mejores duelos que hayamos visto entre dos corredores totales: Alejandro Valverde y Alexander Vinokourov. En 2008, el número 1 del ciclismo, Alberto Contador, dio toda una demostración de fuerza en la Vuelta, tras imponerse en el Giro de Italia.

Este año el recorrido vuelve a ser espectacular, aunque sinceramente no me gusta que salga de un lugar tan remoto como Holanda. Preferiría que hubiera etapas en zonas de España en donde casi nunca va, como Canarias, comunidad en la que existen puertos que en un futuro darán muchísimo que hablar puesto que son comparables tanto en longitud como altitud y pendiente media a los colosos alpinos que tenemos mitificados como el Galibier, Izoard, Alpe D’huez, Iseran, Vars, Madeleine, Glandon,…

Tour de Francia

Allí, en una curva, rodeado de poca gente, estaba esperando algo. No se veía nada, la niebla lo tapaba prácticamente todo. Ya habían pasado los coches y las motos que anuncian algo mítico. Y así es como aquella nublada tarde de julio de 1994 en los Pirineos se van a escribir con un guión muy distinto al que estaba previsto. Aparece, y de que manera, un león herido rugiendo con toda su intensidad a aquella selva de vehículos, de aficionados que asiste incrédula al despertar de la bestia. Se trata, nada menos, que de Indurain, con un gesto que nunca habíamos visto, apretando los dientes, desbancando rivales, dejando tirados a los escaladores y rompiendo, otra vez, la carrera, pero, esta vez, en un puerto y cuesta arriba, no como tres años antes en la bajada del Tourmalet. Esto es el Tour, y desde aquel descenso, es patrimonio del navarro, que este año ha tenido que oir todo tipo de estupideces en torno al fin de su reinado. A la cabeza de la insurrección se encontraba un suizo que venía de batir el record de victorias en la Vuelta a España, Tony Rominger. ¡Qué osadía! Indurain responde como nunca se le había visto. Hasta entonces se limitaba a reventar en las contrarrelojs y aguantar en la montaña. Pero este año es diferente. Ha seguido destrozando las cronos, pero muestra un afán de destrozar la carrera que nos hace recordar a otros grandes como Hinault o Merckx. Pensaban que esto era el Giro, con ese grano ruso en las contrarrelojs y ese otro insoportable calvo italiano que atacaba sin cesar. Pues bien, allí estaban todos, en Hautacam, a la hora del té, para intentar lo imposible, desbancar al rey de su trono: ¡Qué ilusos! Primero fueron Zülle y la ONCE, luego Pantani y compañía, hasta que la bestia surgió de las tinieblas, y de la descomunal ofensiva ya se cayeron Rominger y todo su equipo Mapei. Bjarne Riijs, otro que pasaba por allí, ya ha desaparecido. Y Armstrong, sí, el que ahora creemos invencible Lance, perdido en la oscuridad, deslumbrado, al igual que todos los corredores, por la fuerza inalcanzable que muestra el Campeonissimo navarro. Sólo con echar un vistazo a la clasificación general nos damos cuenta de que el Tour de Francia se ha acabado tras 11 etapas: Rominger, segundo, se encuentra a 4:47;  Ugrumov, que sería finalmente segundo, está ya a 8:32; Bjarne Riijs, a 8:59; Olano, a 9:20; Zülle, a 12:44 (puesto 14); Lance Armstrong, a 13:36 (puesto 20); Erik Breukink, a 15:00 (puesto 24); Pantani, a 15:03; Bugno, a 19:06; Chiocciolli, a 29:25; Chiappucci, a33:55; etc...

La nómina de grandes corredores que hay en el Tour, en ese Tour, es altísima, pero hubo uno que los destrozó a todos sin piedad, y ese no fue otro que Indurain. Es lo que ocurre cuando ruge el león y se enfada a la bestia. El campeón habló en la carretera, otros hablaron antes, sí, pero se fueron con el rabo entre las piernas.

Este es el mes del Tour de Francia, la carrera más grande del ciclismo, y aquella etapa, mi mejor recuerdo de una etapa de esta carrera: Indurain surgiendo entre la niebla, resurgiendo de entre las cenizas, levantándose como un titán y reventando su carrera para deleite de todos sus aficionados.

Preparando la Clásica Angliru 2009

Hace mucho tiempo que para mi, como para muchos cicloturistas, el Angliru se ha convertido en el Olimpo del Ciclismo, el lema que le ha imprimido Riosa a su colosal montaña. En 1996, cuando la revista Ciclismo a Fondo (con el magnífico reportaje de Mario Ruiz sobre este puerto, además de San Lorenzo, Cobertoria y Soterraña o Cordal) enseñó al mundo ese puerto, ya empecé a echar cuentas de cuándo ir por allí...y cómo, ya que, si bien, geográficamente estaba bastante cerca, no creía que tuviera condiciones para ir, al menos, con bici de carretera. Pues bien, fue pasando el tiempo, hasta que un caluroso día de verano del año 2000 (qué cosas, tras dejar mi etapa de competición en 1998 y volver a cogerla poco a poco ese año) me acerqué a Riosa con mi colega Roberto. Allí iniciamos una ascensión sobre la que llevábamos hablando desde febrero del 96 cuando discutíamos en el instituto sobre si se sería posible que la Vuelta ascendiese algún día, como la subirían los profesionales, si Pantani haría allí una exhibición,... La primera parte ya nos costó subirla y tras llegar a Viapará continuamos como buenamente pudimos. Poco antes de llegar a la zona conocida como Les Cabanes, con rampas que llegan al 22%, dimos la vuelta, ya que creo que, al menos yo, no llevaba el desarrollo adecuado: un 42x23. Sí, habéis leído bien, un 42x23, porque aquel día no teníamos planeado subirlo. Esa fue la primera vez que nos acercamos al Coloso.

En la primavera de 2001, concretamente, el sábado 26 de mayo de 2001, coincidiendo con la Marcha Cicloturista que cada año desde 1998 tenía lugar en Riosa para ascender el Angliru, lo intenté por segunda vez. El recorrido (que podéis ver abajo) constaba de 75 kilómetros, ascendiendo a San Esteban de las Cruces, Padrún, Cordal y, finalmente, el Coloso riosano. Esta vez monté un 40x28, confiado en que no habría problemas, puesto que me había estado preparando casi concienzudamente, llegando con algo más de 2250 kilómetros. Tras pasar los puertos intermedios, bajé la cremallera del maillot a tope, cogí aire y en Viapará lo intenté por segunda vez... hasta que a unos 3 kilómetros de llegar a la cima no pude más y me paré, finalizando ahí el segundo intento.

Este es el perfil de la Cicloruta Angliru 2001.

Y a la tercera fue la vencida, porque al año siguiente fui por allí, ya con un desarrollo mucho mejor (el de la BTT). El domingo 6 de octubre de 2002, con una carga de kilómetros superior (aunque la bici la había empezado a coger ese año en el mes de julio) y una calidad de entrenamientos más óptima (el día antes había hecho la Cicloturista del Naranco de 100 kilómetros) lo ascendí sin aparentes problemas parando dos veces (una para quitar el casco, otra por un fallo en el cambio).

Ahora llega el reto del 2009, la Clásica Angliru, con 130 kilómetros y las ascensiones intermedias del Maravio y el Tenebredo, en un recorrido similar al de la etapa de la Vuelta a España de 2002 (sólo falta el Cordal). Hasta el mes de mayo he pedaleado unos 1900 kilómetros con la BTT (por el hecho de realizar las altimetrías) y algo más de 900 con bici de carretera, aunque tengo que decir que llevo cogiendo la bicicleta de forma continuada desde el mes de octubre con lo que la cuenta de kilómetros con la BTT asciende a casi 2500 kilómetros. Pero el aspecto más importante ha sido el de ampliar la capacidad de resistencia, puesto que he hecho varias jornadas de 4, 5 e, incluso, 6 horas con la BTT, lo que pienso que repercutirá positivamente, ya que el peso de la primera es muy superior al de la segunda, y no digamos ya el rozamiento de las ruedas. A todo ello añado las jornadas de “pateo” en las subidas cuyos porcentajes se iban “de madre” (francamente unos cuantos). Tras coger, ya de forma continuada desde mediados del mes de mayo, la bici de carretera, he realizado varias jornadas maratonianas (superiores a 4 horas) para mantener la resistencia, que creo es lo más básico en esta marcha, incluyendo puertos largos (en torno a los 10 kilómetros) que mejoren el “fondo” necesario para afrontar las subidas.

Perfil de la Clásica Angliru 2009.

De como habrá salido todo informaré en un artículo posterior a la Clásica, a mi reto personal de este año (al menos, de lo que llevamos de año), ya que no se trata sólo del Angliru sino de 115 kilómetros más Angliru lo que le da un tono épico y muy especial a la ruta.

VIVA EL GIRO

El Giro de Italia, una de las tres grandes Vueltas por etapas en el deporte del ciclismo, se pone en funcionamiento este mes. Si el Tour de Francia simboliza el tercer mayor espectáculo deportivo y la Vuelta es la primera de las carreras menores (que nadie se me ofenda), ésta, el Giro, es la competición ciclista más espectacular, la que más gusta al aficionado. A lo largo de los años, la búsqueda de recorridos atrayentes por la organización ha sido una constante. Es esta la carrera que diseña unos trazados llenos de trampas que logran enganchar a los “tifossi” de las dos ruedas de todo el mundo. Fue el Giro la carrera que propuso el puerto más duro del ciclismo (el Mortirolo) a inicios de los 90, cuando los dominadores de las pruebas eran los contrarrelojistas que pasaban bien la montaña (llámese Lemond, Breukink, Bugno y, luego, Indurain o Rominger), una forma de contrapunto a éstos y que favoreció el resurgimiento de los escaladores, y de entre todos ellos Marco Pantani, quien el 5 de junio de 1994 escribió una de las páginas más memorables de toda la historia del ciclismo con su despiadado ataque, primero al líder de la carrera Eugeni Berzin, y luego a uno de los más grandes, Miguel Indurain. Fue el Giro la carrera que introdujo, otra vez para la competición profesional, las pistas de tierra, con el Finestre, Plan de Corones y, en esta edición, el Monte Catria. Finales como el del Gavia en 1988, etapas como la de Aprica en 1994 (tal vez la más dura del ciclismo posterior a la Segunda Guerra Mundial) sólo tienen cabida en el Giro y en su legendaria historia. Pero no sólo por la alta montaña destaca esta carrera, sino por esos finales con muros, con pavés, con carreteras estrechas, que también gustan al aficionado y que en otras carreras parecen no tener lugar. La constante búsqueda de innovación en los recorridos hace que sea una carrera sin igual. Que no nos extrañe que algún día veamos a los ciclistas subir a Malga Palazzo, una ascensión mucho más dura que el Angliru y con unas rampas superiores al 30%. No busquemos aquí el clasicismo del Tour (con su nerviosa primera semana, sus dos cronos y sus cuatro o cinco etapas de alta montaña). El Giro se pelea día a día, y el aficionado lo disfruta, también, día a día. Por todo ello, ¡Viva el Giro de Italia!

LA ARRANCADA DE CONTADOR

Cuando hace unos pocos meses Lance Armstrong anunció su vuelta a la competición ciclista, muchos aficionados se echaron las manos a la cabeza por lo que podría suceder en su futuro equipo ciclista. Y es que iba a ser compañero del actual número 1 del ciclismo mundial, Alberto Contador, lo que a priori podría incidir en la jerarquía natural establecida en 2008 (Contador es el vencedor del último Giro de Italia y de la última Vuelta a España). Plagada de sucesivos obstáculos, la vida deportiva de este corredor ha sido, al igual que la del norteamericano, un ejemplo de superación. Hoy por hoy, prácticamente nadie discute su reinado y cuando la carretera se pone cuesta arriba sólo a él le parece “llana” por ese pedaleo alegre que ya demostró en su exhibición en el Galibier en 2007 o en el Angliru en 2008. Pero ahora aparece Lance Armstrong, ese “monstruo” del ciclismo capaz de ganar 7 Tours de Francia consecutivos, de destrozar a rivales tanto en la montaña como en la contrarreloj, de “humillar” (deportivamente, claro) al mismísimo Jan Ullrich (quién no recuerda la etapa de Alpe d’Huez en 2001), de hacer malabarismos con la bicicleta en el Tour 2003 mientras el gran Joseba Beloki tiene que abandonar fruto de una caida, de volver tras superar un cáncer, de...

Y eso hasta julio de 2005, fecha en la que se produce el momento cumbre con la victoria en su séptimo Tour de Francia y retirada, parecía que, definitiva. Pero ya han pasado cuatro años y el ciclismo se ha recuperado con las sucesivas luchas por la sucesión en el trono (con dopaje de por medio incluido, como en el caso de Floyd Landis) y el número 1, repito, es Contador.

El propio corredor de Pinto se ha encargado de dejarlo bien claro en este inicio fulgurante de temporada, siendo el segundo corredor en el pelotón internacional con más victorias en lo que llevamos de temporada, con la Vuelta al País Vasco y Vuelta al Algarve entre ellas. Sus arrancadas en las ascensiones, que no encuentran respuesta entre sus rivales, y su clara mejoría en las contrarrelojs (valga como ejemplo la última victoria en la Vuelta al País Vasco) le siguen manteniendo en el trono. No ha hecho más que establecer lo que se debía respetar desde un principio, la jerarquía ganada merecidamente en los últimos tiempos. Ahora nadie duda (dos meses después), de que el jefe de filas del equipo Astana en el mes de julio será él: Alberto Contador.

 

DOPAJE EN EL CICLISMO (MARZO 2009)

El dopaje y el ciclismo son dos conceptos muy distintos que, merced a los medios de comunicación, en los últimos tiempos han sido casi sinónimos. Parece que es el único deporte en el que lo hay, ya que cualquier noticia relacionada con el ciclismo sólo tiene difusión si el doping aparece por algún lado, sino no interesa (al menos a ellos). Recientemente el gran Lance Armstrong, ganador de 7 Tours de Francia consecutivos, volvió a la competición tras tres años de parón. En lugar de elogiar al campeón por su vuelta o criticarle por haberlo dejado en su momento o abrir un debate sobre estos “regresos” a la competición, se ha abierto la veda para menospreciar sus triunfos porque pudieran haber sido fruto de la toma de alguna sustancia prohibida. El ciclismo, un deporte controladísimo desde este punto de vista, tiene que ver como uno de sus más grandes exponentes se ve acosado constantemente por personas y medios que sólo viven para buscar donde no hay. Con ello no estoy diciendo que esté a favor del dopaje, sino que, si hay unos medios para detectarlo y no aparece, no se puede condenar a nadie. Bien distinto sería lo contrario, entonces que todo el peso de las leyes deportivas caigan contra ese “tramposo”. Por ello, habría que pedir que las instituciones ciclistas, como la UCI, hicieran un comunicado en el que dejaran claro la limpieza de la carrera deportiva de Lance Armstrong. Las sospechas, sin pruebas, no tienen sentido. Por otro lado, otro de los campeones, Alejandro Valverde, también se ha visto acosado por testificar en el Comité Olímpico Italiano. Valverde aún no ha dado positivo en ningún control, pero ya está marcado con una cruz. Una lástima, una verdadera lástima. ¿Se imaginan que todo esto ocurriese en el fútbol? Pues lamentablemente ocurre, porque también hay casos de dopaje: Frank de Boer, Edgar Davids o Gurpegui son algunos de los nombres. ¿Y de los sospechosos? En el fútbol, de los sospechosos no se habla, no interesa como en otros deportes, mucho más sacrificados.

SUBIDA CICLOTURISTA AL GAMONITEIRU, ¿POR QUÉ NO? (FEBRERO 2009)

En 1998, cuando tan solo teníamos pocas referencias del Angliru (entonces Gamonal y dada a conocer en un magnífico reportaje de Ciclismo a Fondo 2 años antes), se organizó en Riosa una marcha cicloturista a este puerto. Ello valió para comenzar a conocerlo un poco más en los círculos ciclistas y fue una prueba de fuego para que posteriormente se convirtiera en el mayor atractivo de la Vuelta ’99. Con este antecedente, ¿por qué no hacer algo similar con el Gamoniteiru? Sé perfectamente que más de media ascensión está en obras (las de la Cobertoria) y que el resto no está en buen estado, pero ello no es inconveniente para el cicloturista. Podría hacerse con BTT o rueda gorda de carretera (la usada en ciclocross, por ejemplo), hasta que años venideros estuviera asfaltado y entonces sí pudiera hacerse con bici de carretera en una marcha cicloturista como el resto de las del calendario. Si en Riosa pujan fuerte con el Angliru (se hacen finales de etapa en la Vuelta a España, subidas cicloturistas, subidas a pie, etc.), en Mieres se intenta potenciar el Picu Polio (el cual quiero recordar que no está asfaltado en su mayor parte), ¿por qué no aprovechar todo el potencial de este puerto? No está de más decir que esta ascensión goza de una gran popularidad en los foros ciclistas especializados (en el foro de Altimetrias.net se puede comprobar que estoy en lo cierto). El Gamoniteiru tiene más de 15 kilómetros de ascensión a una media superior al 9%. Hay kilómetros enteros a más del 10% de inclinación y las rampas superan, en ocasiones, el 15%. Es un puerto “más de ciclismo”, puesto que sus pendientes no llegan a lo “inhumano” del Angliru (sin desmerecer en nada al coloso riosano). Además las vistas desde la cima son maravillosas, viéndose Asturias casi entera, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Sin desmerecer a la Cubilla, que me parece un puerto excepcional, organizar una subida al coloso puede superar ampliamente en trascendencia a la clásica cicloturista que se organiza en torno al primero. Sí, la cima del Gamoniteiru está en el concejo de Quirós, pero más de media ascensión, la que convierte a este puerto en una subida mítica (de momento sólo en los foros cicloturistas, ya veremos más adelante), está en nuestro municipio, razón más que suficiente para organizarla.

 

ENERO 2009

ARMSTRONG, ¿PARA QUÉ VOLVER?

Mucho se ha hablado en los últimos meses de la vuelta al mundo profesional del ciclismo del norteamericano Lance Armstrong, ganador de 7 ediciones consecutivas de la carrera más importante del mundo por etapas: el Tour de Francia. Sin entrar a valorar si sus condiciones físicas son óptimas o no, lo cual ha debido pesar mucho (está claro que el estadounidense es un portento físico que no se ha abandonado), su vuelta ya ha provocado “ríos de tinta”. Y, ¿por qué?

Lance Armstrong dejó el ciclismo profesional en la cumbre, no esperó ni a finalizar la temporada 2005 (meses de septiembre u octubre), sino que colgó la bici “para siempre” en la última etapa del último Tour de Francia que disputó. Es decir que la imagen que guardamos de él, quiérase o no, es la del campeón “arrasando”. Y de eso hace tres años y medio. Por lo que Lance tiene 3 años y medio más... y unos cuantos kilómetros menos que los adversarios que se va a encontrar en cuantas carreras dispute. Si un ciclista hace a lo largo del año entre 15000 y 20000 kilómetros, quiere decir que tiene unos 50000 kilómetros menos que los Contador, Sastre o Valverde.

En nuestro subconsciente, Armstrong es el de 2005, 2004 o 2001, pero eso, les afirmo, ya no cuenta. Les invito a borrar esa imagen y que recuerden uno de los grandes ejemplos de vuelta al profesionalismo: Michael Jordan. El genial baloncestista se retiró en 1993 en la cúspide tras ganar su tercer anillo NBA. Volvió para ganar otros tres anillos y retirarse en 1998. Y entonces, una vuelta más en 2001, pero ya no era lo mismo y su nivel fue francamente inferior al de sus años “mágicos”.

Armstrong se tuvo que retirar en 1996 por un cáncer y volvió a la competición en 1998, quedando en 4ª posición tanto en la Vuelta a España, como en el Campeonato del Mundo, y ya en 1999 fue esa “máquina” que todos conocemos.

Ahora vuelve, pero recordemos, con 37 años (cumplirá 38 en septiembre), y su nivel es una incógnita. Y, además, no vuelve en cualquier otro equipo del mundo, sino en el que está el número 1 del ciclismo mundial en la actualidad: Alberto Contador. Toda una batalla de generaciones en la que me posicionaría con la actual.

Haciendo comparaciones es como si Indurain hubiera vuelto en 2000 en plena era Armstrong; Hinault en 1990, en el apogeo de Lemond; Merckx, en 1981, en pleno dominio de Hinault. Francamente, ¿para qué vuelve Armstrong? Para nuestro ciclismo es una mala noticia (por encontrarse en el mismo equipo de Alberto Contador), pero también una reválida, puesto que los últimos tres vencedores del Tour de Francia han sido españoles (Pereiro, Contador, Sastre).

Y, por último, si tanto le gustaba el ciclismo, ¿por qué lo abandonó en 2005 en la “cima”? ¿Tal vez para no “arrastrarse” meses o años más tarde? Si esa es la razón, debiera tener en cuenta que ahora mismo tiene muchísimas más posibilidades de pasarle (de “arrastrarse”).

 

Montero79