El regreso de la Bonette al Tour en 2024
Tras muchos años, diversos medios apuntan al regreso del tremendo col de la Bonette a los recorridos del Tour de Francia en 2024. Por ello hemos realizado este pequeño reportaje
Tras muchos años, diversos medios apuntan al regreso del tremendo col de la Bonette a los recorridos del Tour de Francia en 2024. Por ello hemos realizado este pequeño reportaje
En los últimos tiempos converso mucho acerca de la felicidad en la vida. El otro día, precisamente, un amigo me preguntaba acerca de si una persona de nuestro entorno laboral seria feliz con lo que hace. "No lo sé, pero sólo te puedo decir que tenemos esta única vida y que hay que tratar de ser feliz...". A mí, en concreto, lo que me hace feliz desde hace muchos años es perderme entre mapas, entre carreteras, entre rampas, entre altimetrías y entre lugares recónditos. Desde los tiempos de las primeras revistas de ciclismo, a los libros de Ciencias Sociales cuando iba al colegio, o de aquellos perfiles que se dibujaban antes de cualquier etapa, o de las crónicas ciclistas y las fotos de los grandes puertos que se pasaban en el Tour, en el Giro, en la Vuelta.. A mí me gusta subir puertos, me gusta el ciclismo, me gusta dibujar altimetrías y, porque el destino así lo quiso, nacimos en la era de Internet, la era en que nos vimos aún más comunicados con cientos, con miles de personas que, además, tenían una pasión común: medir puertos de montaña. Fue así como llegué a encontrar la web Altimetrias.net y tantas otras, fue así como unos años más tarde llegué al foro de esa misma web y fue así como un tiempo después pude conocer en persona a uno de sus creadores: Juanto Uribarri. Fue un día de primavera de 2010, en Santa Eulalia de Morcín, un día en que quedamos para ascender Vega Bobies. Fue el día de esa misma foto que ilustra este pequeño artículo.
Ahora, unos cuantos años después, me quedaré con aquel recuerdo, de aquella tarde hablando de puertos, de rampas y de altimetrías, lo que nos hace felices, Juanto.
Descansa en Paz y no te olvides de seguir midiendo puertos, siempre hay una altimetría por dibujar, maestro.
Hoy es 14 de mayo de 2023. Hace 30 años ya de la etapa que marcó nuestra vida. Aficionados al ciclismo de las cuencas mineras, cuando en los pelotones éramos más de cien ciclistas, cuando inundábamos las cunetas para ver al CLAS, cuando el ciclismo era el segundo deporte del país, cuando un suizo hizo el descenso de la Cobertoria más suicida que jamás veremos en nuestra vida, cuando con las palabras de Iñaki Gastón comprendimos lo que significaba el miedo, cuando Zülle nos ganó para siempre levantándose y siguiendo y pedaleando contra todo, cuando Rominger ganó en la cima más histórica del ciclismo asturiano. Dios salve a Tony Rominger; viva el CLAS, viva la Cobertoria, viva Naranco 93.
Me levanté la mañana de aquel 14 de mayo de 1993 para subir la Cobertoria e ir a ver aquella etapa. Como cada vez que la asciendo sigo pensando que es 14 de mayo de 1993.
FOTO: Graham Watson
Nuevo capítulo de esta serie dedicada a los grandes puertos de la historia de la Vuelta a España. En esta ocasión, el dedicado al puerto del Escudo, entre Cantabría y Burgos. Mira el reportaje en:
La Vuelta 2023 se presenta en unos días, pero ya sabemos las salidas y llegadas de las etapas asturianas. Vamos a ver cómo podrían ser los recorridos en este reportaje
Un pequeño estudio sobre las posibilidades de la inclusión de la subida a Bejes en la Vuelta a España de 2023. Míralo aquí
Un pequeño estudio sobre las inmensas posibilidades del puerto de Ancares por Pandozarco. Entra a verlo aquí.
Primero fue el Angliru y ahora parece que también en 2023 tendremos el imponente y durísimo Larrau. En este reportaje analizamos y desgranamos como puede ser ese estreno:
Hoy salí en bici nuevamente y volví a rodar con Marcos, un joven con mucha pasión por el ciclismo. Aún recuerdo cuando vimos juntos la etapa del Gamoniteiru y él se conocía los nombres de casi todos los ciclistas: "Marcos, ¡¡¿¿y éste quién es??!!"
Lamentablemente casi me doy hoy la vuelta y dejo de rodar a su lado cuando me dijo que Indurain hacía un ciclismo aburrido, que no atacaba en montaña y que arrasaba en las contrarreloj, que "a ver qué opinarían los italianos o los belgas o los franceses de aquel ciclismo que practicaba Indurain". Opté por pedalear a su lado y recomendarle muchas etapas que demuestran que, bajo la apariencia de aquel hombre tranquilo que siempre tuvo (y tiene) DIOS Indurain, se escondía una de las bestias más grandiosas que hemos disfrutado (todos, todos los amantes del ciclismo) en cualquier rincón que guste este deporte.
Desde Val Louron en 1991 a La Plagne en 1995, desde Lieja a Hautacam, o sus exhibiciones contrarreloj... Y eso que me dejé el resto de carreras: el Mundial de 1993 en que obtiene la plata por delante de varios sprinters; su grandeza como compañero en el Mundial de Duitama en 1995 cuando mitiga los esfuerzos de Pantani para que Olano consiga ganar el oro. Y su forma de perder, de caer y de dejar el ciclismo. O el poso que dejó como deportista años y años después de su retirada.
Aquel Tour 1988 de Perico, y un gregario Indurain haciendo un destrozo en el Tourmalet; su victoria ante el tirano Lemond en el Tour de 1990 en Luz Ardiden; su victoria en la Clásica de San Sebastián de 1990; sus victorias en el Tour del Porvenir o aquel primer maillot amarillo en la Vuelta de 1985 (el más joven en la historia de la carrera); el Campeonato de España que logra en Oviedo en 1992 con un Jon Unzaga festejando la victoria e Indurain peleando hasta el último milímetro.
Ahí va una obra maestra para mirar con detenimiento:
Ahí va su obra contrarreloj más grandiosa:
Y por supuesto, una que pilló por sorpresa a casi todos:
Marcos, la selección que puede hacerse con Indurain es amplísima. Seguiré pedaleando contigo, pero Indurain es intocable, es DIOS. Como seguidor de la "religión Indurain" me vi en la obligación de corregir ese pecado que te lleva a decir que "Indurain hacía un ciclismo aburrido"
¡¡¡Disfruta siempre del ciclismo como lo haces ahora!!!
(FOTO: TVE)
Etapa 12 del Tour 2022, la auténtica jornada reina por categoría, historia, desnivel, dureza de las ascensiones:
Había salido en bicicleta como todos los dias, en la sobremesa, tras comer, con un calor insoportable, pero con ganas de desahogarme de otra de esas jornadas maratonianas de trabajo. Pensaba en muchas cosas, y puede que distraído, pero siempre con mil ojos ante el tráfico más exagerado que de costumbre. Pensaba en muchas cosas, en la mala semana que había pasado en casa, discutiendo una vez más, valorando si seguir adelante o tomar otro camino, empezar en otro lugar, de otra manera. Pensaba en muchas cosas, en los días que faltaban para las vacaciones, en volver a ver a mis padres, a mis hermanos, a mis tíos, a mis primos. Pensar en ver otras cosas, otras personas. Pensar en esos cometas que te alumbran una vez y si pueden volver a hacerlo con más frecuencia. Tenía tantas cosas en la cabeza que llegué a la rotonda y fui girando, y por una de las entradas observé a un coche a gran velocidad...
Seguía pensado en muchas cosas, porque el tiempo pasaba entre pedalada y pedalada, y el esfuerzo cambiaba mi carácter, mi visión de la vida, y golpeaba en mi cabeza recordándome que todavía no había ido al Tourmalet, que todavía no había ascendido el Galibier, ni pisado el Stelvio, que todavía no había hecho una foto con mi ídolo Indurain. Había muchas cosas que me asaltaban en aquella sobremesa que me hacían volver a amar la vida, a relativizar los problemas, a dejar atrás las preocupaciones y a pedalear y a pedalear una vez más.
En aquella rotonda, aquel conductor me asesinó y sólo levantó la mano justificando su acción. Como hacía 18 años, cuando otro vehículo me mató cuando rodaba por mi carretera de toda la vida, al lado de mi familia, y junto a mi amigo. En el segundo que hay entre que esté aquí, ahora, escribiendo, y que hoy no pueda hacerlo, en ese segundo caben muchos pensamientos, muchas ideas, muchas ilusiones, muchas personas. Un segundo en la vida: tan poco y tantísimo a la vez.
Me han invitado a colaborar en el programa Pedal Vintage dedicado a los recorridos del Tour de Francia. Agradezco la invitación a Miguel González. Entrando en el siguiente enlace podéis escuchar el capítulo:
Espero que os guste.
Arranca el Giro de Italia este viernes y regresa ese tipo de ciclismo, el de las Grandes Vueltas, que, para qué nos vamos a engañar, echábamos de menos desde que finalizó la Vuelta a España allá por los primeros días de septiembre del pasado año. Un tipo de ciclismo que poco tiene que ver con lo que hemos disfrutado con las clásicas de primavera, con el extraordinario Tour de Flandes vivido, por encima de todas las pruebas (al menos para mí), con un duelo que perdurará para siempre en la memoria de los aficionados al ciclismo: Pogacar-Van der Poel.
En el Giro el principal favorito será Richard Carapaz. Ciclista de los que levantan del sillón, que "no juega con calculadoras", cuenta con un recorrido que le viene a la medida (escasísima contrarreloj). Si bien Simon Yates puede llegar a ser su gran rival, más haciendo caso a las dos primeras semanas de competición. Hasta Aprica en concreto...

Un taponne que abre la tercera semana del Giro, la cual cuenta con mucha montaña, aunque no al nivel "super" de otras ocasiones. Último sábado de competición con final en la Marmolada y crono el domingo (de tan solo 17 kilómetros), serán los envites definitivos para dilucidar al ganador.
ANÁLISIS DEL RECORRIDO DEL GIRO 2022
Carapaz, Yates, Sosa, Landa, Almeida, Valverde, Supermán López,... una participación buena, aunque sin ninguno de los tres cracks que dominaron las grandes vueltas en 2021: ni Bernal (más por su tremendo accidente de hace unos meses) ni Roglic ni Pogacar.
Sosa, la baza del equipo español Movistar, rindió a buen nivel en Vuelta a Asturias, carrera que sirvió a Carapaz para afrontar el Giro con confianza en 2018 (hizo 4º) y 2019 (1º), venciendo sin discusión. La carrera asturiana, con buena participación en esta ocasión, vivió un capítulo para la polémica con el "remolcado" del corredor salmantino Dani Navarro. Quien quiera seguir con polémicas puede crearse más perfiles y seguir exponiendo sus razones. Los demás, los globeros, los aficionados a pie de cuneta, ardemos en deseos de saber como es el ciclismo de competición y sus normas. No nos queda casi nada que aprender.
Salud, pedaladas y, ahora, Giro. ¡Menos mal!
FOTO PORTADA: extraída de aquí
@vueltasturias @UCI_cycling que os parece que el corredor Dani Navarro del @BurgosBH suba hoy remolcado la cota a 2 de meta para acabar en la 21ª posicion? Imagino que se le podrá sancionar o descalificar por esto pic.twitter.com/caw15Sm4Dk
— Zuhaitz Elejalde (@zuhaitze) May 1, 2022
Hasta siempre, Juan Penerón, mejor ciclista de Lena, nuestra tierra.
Comparativa del colosal Pico Pitolero con otras grandes ascensiones del Giro, Tour y Vuelta. Míralo aquí.
"Es un trozo de acero, nada más". Seguramente la mayor parte de la gente considera una tontería dar tanta trascendencia a "un trozo de acero", pero "ese trozo de acero" enlaza mi primer amor por el cicloturismo, por el ciclismo, por los puertos, con el actual. De proyectar un listado de ascensiones e ir a recorrerlos con mi amigo Rober, a desarrollar, de mejor o peor manera, esta web.
Mi primera Bianchi se detuvo un 31 de octubre de 2011 porque llega un momento en la vida en que ya no te fías del material, por mucho que "se pueda soldar y seguir". No, no me ofrecía garantías, le había dado "una vida" muy leñera, le había dado una segunda oportunidad un par de meses antes, pero volvió a partirse, y antes de que se me partiera bajando un puerto a 70 por hora y me partiera a mí, decidí colgarla y mirarla de vez en cuando. Porque la veo y recuerdo aquellas carreras en juveniles y los kilómetros que nos hacíamos subiendo y bajando hasta Cuevas por los inviernos, esquivando puertos (quién lo iba a decir); recuerdo ir a marchas cicloturistas cuando pensaba que el único cicloturismo posible era el de ir a una marcha cicloturista a tratar de quedar lo más delante posible; recuerdo dejarla colgada en la cochera por el miedo a ser atropellado después de que dos conocidos tuyos se los llevara por delante un coche por una carretera por la que pasaba todos los días; y recuerdo decirle a mi novia de entonces que de forma definitiva iba a volver a la bicicleta para no bajarme ya jamás. Decidí descolgarla, limpiarla, engrasarla y todo fue cambiando, poco a poco, todo fue desarrollándose de otra manera, todo iba encajando de la manera que me gustaba, pero siempre pedaleando.
Aquella bicicleta había nacido para hacer kilómetros; yo, para subir puertos y juntos, para disfrutar todo aquella mezcla de sufrimiento y goce en cada cima, en cada ruta, de cada dia.
Aquí el video que realicé hace diez años, mi pequeño homenaje a aquella primera Bianchi.
La dura subida, y aún no asfaltada íntegramente, será final de etapa en la Vuelta 2022. Vamos a ver un pequeño estudio aquí
Llega a la web un pequeño análisis de las inmensas posibilidades de la sierra de Javalambre, alguna de ellas ya aprovechada en la Vuelta a España:
Mi padre trabajaba en la mina y mi madre era ama de casa. Trabajadores los dos, eso siempre, porque todos los días hay que hacer algo, todos los días hay algo que hacer. Llegaba de la mina y yo, un chaval al que le gustaba tanto la bici, y que se había apuntado a correr en el equipo que había cerca de Pola, lo dejaba sin descansar el fin de semana. Cuando eres joven y sólo miras para lo que tú haces, no te das cuenta de esos esfuerzos, de esos viajes, de esos madrugones, de esas idas y venidas por toda Asturias o León o Cantabria, para llevarme a las carreras. Una carrera tras otra que nunca llegaba a acabar y otra vez mi padre que me soltaba: "faesme recorrer toda Asturias pa no hacer ni cinco kilómetros". Supongo que me presionaba, que la competición no era lo mío, que no aprendía a calentar lo suficiente antes de la salida, que no me acoplaba bien al pelotón, que tenía miedo,... Excusas mil, pero para mi padre era otro fin de semana que podía haber quedado en casa descansando o haciendo cualquier cosa antes de llevar el coche aquí y allá...
Y así llegó aquel 14 de septiembre, en Benavides, uno de esos sitios donde veraneaban los mineros y sus familias. Cerca, en Carrizo, habíamos estado de vacaciones otros años y por allí habíamos andado juntos en bici en algún mes de agosto. El día anterior, en Valencia de Don Juan, el viento, el pelotón, la falta de calentamiento, el viaje, cualquier cosa, cualquier excusa, pero otra vez que no acababa, una semana después de rozarlo en Moreda, de subir por Carabanzo y paladear, casi, una carrera entera.
Y llegó aquella tarde del sábado 14 de septiembre, de nuevo vestidos como Indurain, porque todos los ciclistas de aquella época nos vestíamos como Indurain, queríamos ser Indurain, y queríamos ganar como Indurain. Llego a la cabeza del pelotón cuando se ven a lo lejos las primeras casas de Benavides, cuando se huele la meta, cuando arranco como si no hubiera un mañana, como si supiera que al fin una iba a ser mía. No, no sólo acabar, sino ganar. Una copa por fin, un día marcado para siempre. ¿Cómo será ganar para los que siempre perdemos? Mi hermana desgañitándose a voces, incrédula por ver lo que nunca, mis padres esperando en meta, mis compañeros en el pelotón... Pero no, no pudo ser. Aquella arrancada se quedó en el recuerdo, mío, y todavía sigue un montón de años después.
¿Qué hubiera cambiado si me hubiera llevado aquella copa de ganador? ¿Acaso mi amor por el ciclismo y mi amor por la bicicleta? Dedicarla a mis padres, que cansados de trabajar día a día, me llevaban a todos los sitios. Ganamos aún perdiendo, porque no todo eran copas, no todo son trofeos. Para mí, el único trofeo es seguir teniendo un amor inmortal a la bicicleta, poder saborear días y rutas con amigos y en solitario, y mostrar a mis padres que todavía sigo pedaleando sin descanso.
(PORTADA: Foto de aquella temporada de 1996 en juveniles, en una carrera en Panes, que, por supuesto, no acabé, y que finalizaba en San Esteban de Cuñaba)