Vuelta 2016: Así es la etapa del Naranco
Se disputa la etapa Cistierna-Alto del Naranco, novena de la Vuelta a España 2016. Puedes ver el análisis de la misma entrando en:
Se disputa la etapa Cistierna-Alto del Naranco, novena de la Vuelta a España 2016. Puedes ver el análisis de la misma entrando en:
Contador ha sido un corredor excepcional, de esos que enganchan y que dan la cara en todo momento, pero la temporada 2016, en mi opinión, está a un paso de convertirse en su particular "96 de Indurain". Golpeado físicamente en el Tour de Francia y luego, en la realidad, en los Pirineos, se retiró aduciendo que no se había recuperado completamente... Creer o no esas razones ya es cuestión de cada uno. Fulgurante recuperación y participa en la Vuelta a Burgos, donde gana por un segundo a Sergio Pardilla y Ben Hermans. En una Vuelta a España con una participación excepcional, pero con un recorrido que roza el ridículo, por la cantidad excesiva de finales en alto, el desprecio a la disciplina de la contrarreloj y la exigua cantidad de puertos de entidad intermedios, Contador ha perdido ya casi un minuto y medio en tres jornadas de competición, en donde los favoritos, Froome, Quintana, Valverde y Chaves, están en pocos segundos. Aún quedan etapas, aún queda carrera, pero tener que correr a la contra en una carrera hecha para jugársela en pocos kilómetros y para "picar" segundos, no parece la situación más apropiada para adjudicarse esta Vuelta.
Mañana la carrera se dirigirá al norte de la comunidad gallega, a Cedeira, que nos traerá un nuevo final en alto, en el Mirador de Vixía, junto a la Garita de Herbeira, donde se pueden divisar los acantilados más altos de la Europa continental.




Más dura, sin duda, es la vertiente opuesta, la que parte de Cariño, puesto que la elegida es más irregular y cuenta con un tramo de bajada intercalado, hasta el desvío a San Andrés de Teixidó, donde bien podría haber finalizado esta etapa. Aún así, el final es de mucho nivel. Esperemos que la realización televisiva sepa estar a la altura del espectáculo visual que nos proporciona esta ascensión.

San Andrés de Teixidó desde el Mirador O Cruceiro, en mitad de la ascensión a la Garita de Herbeira.

En este mirador O Cruceiro, situado entre el desvío a San Andrés de Teixidó y la Garita de Herbeira, se encuentra esta placa en recuerdo del actor inglés Leslie Howard, cuyo avión fue derribado aquí en 1943 por aviones del ejército nazi.
El puerto de la Cubilla ya tiene, al fin, su cartel al inicio de la ascensión, en Campomanes (para los más puristas comienza en Los Pontones, aunque el tramo de aproximación hay que "comérselo" igual y cuenta con pendientes aceptables en algunos casos). Un trabajo conjunto en el que hay dar las gracias al Ayuntamiento de Lena (Lena, Destino Ciclista), además de los diversos patrocinadores (Hotel Santa Cristina; Pensión Casa del Abad; Restaurante Filanguiru; Restaurante Parador del Rey; Biciteca; Fernando Ramos, la voz de tu evento; Hotel Palacio de Galcerán; Embutidos Herías; Restaurante El Reundu; Lena Imagen Artes Gráficas).
A seguir trabajando en la señalización de estos grandes puertos.
Tres años después regresa a la Televisión Autonómica Asturiana (TPA) el programa de ciclismo Pedaladas, el cual vuelve a estar presentado por Marco Rodríguez y Santi Pérez, aunque en esta ocasión también acompañados por Eva Fresneda en un programa que, tras visionar un pequeño avance del primer programa, no se ceñirá única y exclusivamente a la realización de un recorrido, sino que tocará más aspectos relacionados con la bicicleta y el lugar de la ruta. Así, este primer programa tomará como "centro de operaciones" el concejo de Quirós, protagonista en la pasada edición de la Vuelta a España, por ese final de etapa en la Ermita de Alba. Pero esta vez llegará el turno del gran coloso del Aramo, que no es otro que el Gamoniteiru... Una gran noticia y un gran re-debut del programa, con el grandioso alto quirosano que, como bien sabéis lo que os pasais por aquí, es la ascensión fetiche de esta web.
Tenéis más información aquí:
Este mes empieza la Vuelta a España 2016 y la he querido "desmontar". Aquí tienes el resultado:
Subida compartida por Asturias y León, que, si bien, he situado en la primera por estar en su mayor parte en esta provincia. Se trata del Circo de Cebolledo, subiendo San Isidro desde Asturias. Puedes verlo entrando en:
Llega a la web el reportaje de la vertiente noroeste de la ascensión a la estación de esquí de la Pinilla, en Segovia. Puedes verlo entrando aquí:
El Tour de Francia 2016 se va con un sabor pobre, muy pobre, en lo referente a la lucha por la clasificación general. Como si aún resonase con fuerza el golpe infringido por Chris Froome en la Pierre Saint Martin en la edición de 2015, el miedo, a veces sonrojante, con el que han corrido sus rivales da que pensar sobre si conviene edulcorar tanto los puestos de honor como la propia combatividad en carrera. Partiendo de la base de que Chris Froome es prácticamente imbatible en el "mano a mano" ante posibles intentos de desbancarlo (sólo Nairo Quintana en 2013 y 2015, con la carrera sentenciada, puesto que el ataque de Romain Bardet en Le Bettex no puede ser calificado como tal), los rivales no han probado otras "cosas"... No cabe duda que la retirada de Contador, por su carácter impulsivo e inquieto en carrera (más que efectivo en 2013 y en 2015, cuando tampoco pudo con el keniata en ningún momento), y el bajo rendimiento de un Nibali que venía de ganar el Giro y con un papel de ayudante de Fabio Aru, lastraron el espectáculo. Se argumenta, repetidamente, la fortaleza de Sky, pero los rivales, salvo Astana, no han probado a atacar de lejos o a endurecer la carrera para tratar de dejar más sólo al líder.
Froome se ha paseado en este Tour, por su propia fortaleza y por el carácter conformista de su gran rival, Nairo Quintana. Porque aquí no nos engañemos: Movistar y Quintana venían a por el Tour y habían puesto en marcha toda "una maquinaria" que condujera al de Boyacá hacia el "sueño amarillo". Sin embargo va a ser muy difícil que el aficionado medio logre despegar de su mente la imagen de un Nairo Quintana "soldado" a la rueda de Froome, cuando no estupefacto ante los ataques imprevisibles de éste (en bajada y en llano, sobre todo).
En el apartado positivo de la carrera hay nombres, muchos nombres. Desde Peter Sagan a Tom Dumoulin, pasando por Cavendish, Pantano, Majka, Yates, Bardet o Mollema.
En cuanto a los españoles, a destacar la gran carrera efectuada por Alejandro Valverde, quien venía de hacer podium en el Giro de Italia y, a priori, a hacer de gregario de Quintana. Pero el murciano ha sido el más fuerte del Movistar y, de no haberse sacrificado por el colombiano en varias ocasiones, podría haber quedado por delante de éste. En el mismo Movistar, Ion Izagirre ha subido un peldaño más, por su etapa, por sus buenas cronos, por su buen rendimiento en las jornadas de montaña... Del resto destaca el puesto de honor de Joaquim Rodríguez y la bravura de Dani Navarro, metido casi todos los días en escapadas, las cuales estuvieron a punto de darle la victoria. El asturiano fue 3º en Lac de Payolle, 4º en Arcalís y 3º en el Mont Ventoux, pero, por una caída en la jornada de Le Bettex, no pudo finalizar este Tour y luchar por la victoria en las dos jornadas montañosas definitivas.
No son habituales, en los últimos años, las cronoescaladas en el Tour de Francia. Habría que remontarse al año 2004 para encontrar la última, aquella que ascendió hasta la cima de Alpe D’Huez y en la que logró la victoria Lance Armstrong (luego descalificado). Tres años antes, otra más, en Chamrousse, también con victoria del norteamericano (y misma historia de descalificación, como bien es sabido por todos).
Pero lo más peculiar de esta especialidad, al menos en lo referente al Tour de Francia, es que parece que se incluyen en un intento de mitigar el dominio de los grandes ciclistas de cada época. En 1994 la organización del Tour incluyó, tras tres años de dominio de Indurain, la crono de Morzine-Avoriaz, si bien de poco sirvió puesto que el navarro, a pesar de perder más de 3 minutos, se apuntaría un nuevo triunfo en París. Dos años después, en 1996, otra más, con final Val d’Isere y en donde el ruso Eugeni Berzin se impondría con cierta solvencia tanto a Indurain, el gran dominador hasta ese año, y a Riis, vencedor final de esa edición. Luego vendrían las citadas arriba, para tratar de responder al dominio de Armstrong (Chamrousse y Alpe D’Huez), en tanto que ahora en 2016 vuelve esta especialidad, en teoría para beneficiar a los escaladores en perjuicio del dominador de esta época: Chris Froome... Sin embargo, a estas alturas la cronoescalada de Megève poco puede aportar en la lucha por el maillot amarillo, puesto que el keniata domina la carrera a su antojo y es uno de los favoritos para apuntarse la victoria en esta cronoescalada.

A lo largo de 2016 hemos tenido otras dos cronoescaladas en las principales carreras del calendario: Dauphine Libere y Giro de Italia.
En la carrera italiana se programó ésta con llegada a Alpe Di Siusi, una dura ascensión en donde triunfó el ruso Foliforov de forma más que sorprendente:


Más válidos para esta jornada del Tour de Francia serán los datos aportados por la cronoescalada del Dauphine Libere, puesto que aparecen varios de los primeros clasificados hoy día en la Grand Boucle. En el gran banco de pruebas del Tour que es el Dauphine, triunfó Alberto Contador por delante de Richi Porte y Chris Froome


Los favoritos para esta cronoescalada de Megève son, en mi opinión, Richi Porte, Chris Froome y Tom Dumoulin, el apabullante vencedor de la primera crono del Tour.
Un pequeño estudio sobre las cronoescaladas en las grandes vueltas desde 1990 a 2014, aquí.
FUENTE: webs de Giro Italia, Tour de Francia, Dauphine Libere
"Jo, sólo habla de su libro o de su marcha cicloturista...".
Cuando una pequeña te hace esta observación en algo que ni le va ni le viene, como es la retransmisión del Tour de Francia en TVE, es que tus cabreos porque los comentaristas se obstinen en ignorar repetidamente la carrera (cuando esta tiene lugar) son reales, se pueden palpar y no están dentro de carácter lunático, raro,...
Seguir la carrera este año (no voy a entrar en detalle lo ocurrido otros años, que supongo que sería igual, pero que es algo que prefiero no guardar en mi "baúl de recuerdos") es como estar ante un gigantesco anuncio publicitario en el que Pedro Delgado, ex-ciclista, habla continuamente de su nuevo libro, de su marcha cicloturista y de sus andanzas como profesional, sea o no el caso. Si en los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a hacer referencias continuadas a toda clase de efemérides ciclistas (esta web tampoco se queda atrás), lo mismo ocurre durante la retransmisión televisiva en TVE, dándose la circunstancia de que en ocasiones el propio Delgado recurre a dejar "su sello". Véase el ejemplo ocurrido el pasado 10 de julio:
"Tal día como hoy, en 1989, Miguel Indurain lograba su primera victoria de etapa en el Tour...". "Sí, aquel Tour que yo perdí en Luxemburgo..."
En cuanto al libro, no sé de donde proviene la idea de regalarlo a cada persona "con una pregunta ingeniosa" en la red social Twitter, pero lo que se está haciendo es una fabulosa campaña de venta durante 23 días, en un altavoz mediático que ya quisieran para sí muchos otros autores que presentan contenidos de muchísima altura. ¿No sería más adecuado, por enriquecer el espacio, ya que no se quiere, en muchas ocasiones, hablar de la propia etapa que tiene lugar, hacer presentaciones de publicaciones similares? Algo parecido a lo que ocurre con la Marcha Cicloturista Pedro Delgado, a la cual se le hacen continuas referencias. ¿Alguna vez se ha citado la "Ancares Road Warriors", la "Larra-Larrau", la "Sierra Nevada Límite",...? En este contexto, sí se referencian a veces, muy de vez en cuando, alguna que otra, en un espacio que, insisto, debiera ser ocupado por los comentarios de la propia etapa de "la mejor carrera del mundo".
Pero todo esto, con tener importancia, mayor o menor, se queda muy por debajo de un detalle: la ausencia de crítica al conjunto Movistar. Parece lógico (o no) si haces publicidad continuada de Movistar durante la retransmisión, pero ya que TVE es un medio público debiera exigirse más independencia informativa. Aquí no pedimos que se "desmonte" el trabajo de un equipo, sino que se analice igual que otros conjuntos: que la del Sky, que la de Astana, o que la de cualquier otro. Pedimos que, al igual que se criticaba la actitud en carrera, en múltiples ocasiones, por ejemplo, del corredor australiano, Cadel Evans, se haga lo mismo con los de Movistar... Sin caer en forofismos, ni en patriotismos, aspectos que, a la mayor parte de l@s aficionad@s al ciclismo, nos aburre soberanamente.
¿Saldríamos ganando si se corrigieran estos "pequeños detalles"? Ya lo creo que sí.
El Tour de Francia 2016 transcurre bajo el dominio de Chris Froome, pero llega la etapa de Culoz, la que puede significar el punto de inflexión en la carrera. Por el momento el único verdadero espectáculo lo ha dado el líder, atacando en llano, en bajada y en subida, sin que sus rivales mostraran capacidad de respuesta. La última crono, disputada el viernes, sirvió para poner a cada uno en su sitio y que el espejismo de unas escasas diferencias se diluyera completamete. La realidad se mostró bruscamente y muchos corredores sintieron, por primera vez, tras dos semanas de carrera, donde se ubican sus verdaderas posibilidades. La clasificación general, hasta el viernes por la tarde, era pura ilusión...
De haber seguido esta tónica de las diferencias escasas un diseño como el que tenemos delante de las narices para este domingo, ni muchísimo menos generaría tantas expectativas. ¿Para qué arriesgar de lejos cuando las diferencias son pequeñas? Eso es algo que los organizadores actuales de dos de las tres grandes vueltas debieran hacérselo mirar. ¿Emoción? ¿Qué emoción? Sin embargo, en esta ocasión, la distancia, en tiempos, es amplia, y hay equipos y corredores capaces de dar un vuelco a la carrera. Movistar, en este sentido, es, para mí, el equipo de referencia, pues cuenta con varias bazas para desarbolar al equipo del líder. No es una utopía, puesto que ya lo ha hecho en más de una ocasión en esta carrera y ante el mismo Sky. Movistar ha de asaltar el amarillo con Valverde, el corredor más fuerte del equipo hoy por hoy, el todoterreno, el ciclista que se ha presentado en la carrera francesa sin la presión de otras ediciones. Un Valverde en estas condiciones es el corredor más peligroso del pelotón internacional con diferencia. La otra baza del Movistar, Nairo Quintana, da la sensación de estar bloqueado, de que la presión le ha podido y de que los golpes morales de Froome (más que de diferencias en tiempo) le han mermado. Pero ese juego de la "doble baza" puede liberarlo. De lo que logren "animar" los directores de Movistar a Nairo dependerá, y mucho, el devenir de la carrera, pues, seamos realistas, el conjunto "telefónico" es la otra escuadra, junto a Sky, que venía con el objetivo de vencer en la ronda francesa y con un líder sólido. Ni Porte, ni Mollema, ni Davis se plantean, salvo circunstancias muy excepcionales, derrocar a Froome, asaltar el Tour.
El otro conjunto que puede plantear la ofensiva en la etapa de mañana es Astana, con un Fabio Aru que suele mejorar su rendimiento en las semanas finales de las grandes vueltas...
En cuanto a la etapa en sí, se trata de una de las más duras e incontrolables del Tour 2016, con 160 kilómetros, más de 4200 metros de desnivel y 6 puertos puntuables, destacando, ante todo, el Grand Colombier, de categoría especial.
Se cumplen 20 años de victoria de Bjarne Riis en Hautacam... Veamos un pequeño reportaje sobre esto:
Hay que empezar las cosas por el principio, pero en esta ocasión arrancaremos por el final, por el desastroso final que tuvo la etapa del Mont Ventoux de este Tour 2016. Lo primero que hay que señalar es esto: Vosotr@s, los que queréis ir de protagonistas a cualquier sitio, que queréis salir por la tele, en la revistas, en los periódicos, que deseais que Perico os diga lo tontos que sois, iros de una vez a la mierda. Meteos en una isla desierta todos juntos a haceros "selfies" sin parar, unos al lado de otros, o mejor, id a edulcorar a "famosillos del tres al cuatro", esos que tienen un ego tan grande como la cantidad de metros de desnivel que cubre cada año el Tour, el Giro o la Vuelta. Allí seguro que, incluso, ganaréis algo de pasta porque de la nada también se puede vivir, que a muchos en ese negocio les va bastante bien. Al ciclismo, al deporte, dejadlo en paz.
El segundo recado va para la organización del Tour, que no supo preveer la masificación de la subida al Ventoux, recortada ayer, con lo que el tumulto se iba a formar en menos espacio. Esto se combinó con el "espectáculo habitual" de las motos, que carrera tras carrera (es un hecho, no algo oportunista) generan más y más peligro para los corredores.
Es una lástima empezar así, porque la etapa pintaba bien, muy bien, con la carrera alocada, a velocidades de vértigo, con tensión, lo que provocaría una subida final aún más endurecida. Poco importaba el recorte de kilómetros de la ascensión al Mont Ventoux porque habría, de igual manera, muchísima selección y el puerto aún albergaba dificultades de sobra.
La velocidad era frenética y esto perjudicaba, claramente, a los escaladores del grupo, que llegaban a las rampas duras del Ventoux sin la frescura que sí hubo en la ascensión a Arcalís hace 4 días. Se esperaba el ataque de Froome y así ocurrió, aunque antes hubo varias escaramuzas de Quintana y Valverde. Froome se fue en compañía de Porte y poco después se les unió Mollema (ver para creer). Las diferencias con respecto al colombiano, máximo rival, se iban ampliando poco a poco, hasta que sucedió lo impensable y lo único que se pudo ver fue a un Froome corriendo carretera arriba, sin bicicleta, desquiciado, seguramente, por perder una oportunidad de dejar sentenciada la carrera, algo que debería hacer reflexionar a cualquier organizador, a cualquier equipo y a cualquier aficionado. La organización "solucionó" todo este embrollo dando el mismo tiempo de Mollema a Froome y Porte, tras la carrera a pie del keniata.¿Decisión acertada?
Miren, miren: ¿PUEDE UN CICLISTA CORRER SIN BICICLETA?
Esto es una competición ciclista y los protagonistas son los ciclistas, que no se nos olvide. Froome, por otra parte, ha sido el único de los favoritos que ha presentado, y a lo grande, sus credenciales, para imponerse de nuevo en la carrera francesa. Con su ataque bajando en la jornada de Bagneres de Luchon; otro ayer en llano pillando desprevenidos a sus rivales y hoy, ya cuesta arriba.
Este es el espectáculo que ha de cuidar la organización de una carrera, el espectáculo que dan los ciclistas, no si en una subida se llega a un millón de personas. Si son descerebrados, como está ocurriendo últimamente, de poco vale.
Se suele decir que la primera parte del Tour sirve para comprobar, no quien puede ganar el Tour de Francia, pero sí quien lo ha perdido o lo va a perder. En cuanto a lo primero, exactamente, no tenemos la certeza de quien puede ganarlo, puesto que los grandes favoritos como Aru, Quintana y Froome están, incluso, empatados a tiempo. En cuanto a los que lo han perdido la lista ya es amplia: Nibali, Zakarin, Landa, Dumoulin,... Y luego están los dudosos, entre los que se encuentra Alberto Contador, protagonista en los primeros días de Tour por un par de caídas que lo han lastrado, bajo mi punto de vista, de manera definitiva. Porque lo que viene ahora en el Tour ya tiene poco de gaseosa: ni llegadas "muro", ni media montaña. No, "acuden" ya los Pirineos, que dictarán sentencia, como en los últimos años. ¿Dónde efectuará el golpe definitivo Chris Froome? Muy posiblemente, bien hoy, bien el domingo, por las condiciones "de bajador" del keniata. Hoy con el col d’Aspin y una pequeña bajada de 7 kilómetros, en una jornada de tan solo 162 kms, con terreno pestoso (hay otro puerto de cuarta categoría con casi 400 metros de desnivel acumulado) y Aspin, para rematar. ¿Y mañana? La de mañana es la etapa ideal para Astana, ideal para lanzar por delante a un posiblemente desatado Nibali, a la espera de remontar puestos y tiempo en la General, y de asaltar la General con Aru. ¿Y Movistar? Movistar tiene que utilizar los puntos débiles de Froome. ¿Y cuáles son? Los descensos, los ataques lejanos, inesperados. Quintana tiene que vestirse de Pantani, cuán "Tour 1998". ¿Y Contador? Contador puede pasarlo mal, muy mal...
Reportaje sobre las grandes etapas de montaña del Tour, venidas a menos en los últimos tiempos:
Hay ediciones del Tour de Francia que son símbolos, que marcan a una generación de ciclistas y de aficionados. Otras pasan sin pena ni gloria. Te marcas tus etapas, lo vives con mayor o menor entrega y ocurren, y transcurren, y se difuminan en el tiempo. Algunas las recuerdas, de otras te ayudas de algún vídeo, de algún recorte de periódico, de alguna revista, para revivirla. Hay años, ya digo, especiales, ediciones que, a pesar del tiempo transcurrido, podemos relatarlas casi como si hubieran sido ayer mismo. La de 1996 fue el punto de inflexión entre el reinado de Indurain y una época “voluble” (podemos denominarla). Hasta el 6 de julio de 1996, en las rampas de Les Arcs, en plenos Alpes, cualquier aficionado tenía meridianamente claro que Indurain vestiría de amarillo cuando concluyera la etapa, pero algo, que por entonces se denominó “pájara”, sucedió en el organismo del colosal navarro. Ya habían pasado unos años, unos cuantos años, muchos años, y el cuerpo ya no recuperaba igual. Miguel Indurain había pasado a profesionales en 1985 y disputado su primer Tour ese mismo año. Lo finalizó, por vez primera, en 1987, y en 1991 lo ganaba, tras una portentosa exhibición en Val Louron y en las contrarrelojs. Luego llegarían otros cuatro y dos Giros y tres medallas en los Mundiales, y etapas y carreras menores o mayores, y… El tiempo pasaba, era el ciclo de la vida, el desgaste, no un simple desfallecimiento por deshidratarse. No queríamos creerlo hasta que llegaron los Pirineos, con Hautacam primero y, sobre todo, con Pamplona y aquella etapa de 262 kilómetros, en el día en que el Tour decidió homenajear al campeón más humilde que ha habido en toda la historia del ciclismo. Indurain, desencajado, soportó, como pudo, las rampas de Larrau, el otro rey de los Pirineos, el puerto más infernal de la Cordillera y que sirve de entrada en Navarra. Las imágenes de todos los noticiarios deportivos mostraban a un Rijs magnánimo, grande en la victoria, cediendo su protagonismo deportivo a Indurain en el podium de aquella jornada del 17 de julio de 1996. Al día siguiente, volvían las imágenes de dos gigantes, pero ya se nos habían teñido de negro. Había muerto José Manuel Fuente, el Tarangu, el mejor ciclista asturiano de la historia. Indurain, rey de aquellos meses de julio, era eclipsado: se nos iba deportivamente el gran Miguel Indurain, se nos iba para siempre Tarangu.
(En portada, valga la redundancia, portada mítica del diario "El Mundo Deportivo", el día 7 de julio de 1996)