Un desastre organizativo, un desastre de recorrido, un desastre en lo meteorológico, un desastre de realización,... Pero en todo este desastre, la prueba masculina de fondo en carretera del Campeonato del Mundo 2019 ha sido una de las mejores carreras de los últimos tiempos.
En estos tiempos de "muritos", de rampas "del veintitantos por cien", de recorridos de juveniles para profesionales, de potenciómetros, de pinganillos, de las polémicas más esteriles que cada uno de nosotros se pueda imaginar, los ciclistas, los verdaderos protagonistas de este deporte, construyeron uno de los Mundiales más inolvidables. Más de 260 kilómetros de frío, de lluvia, de condiciones meteorológicas que incrementaron el nivel de dificultad del recorrido hasta límites insospechados, que fueron vapuleando a los corredores y enviándolos fuera del espectáculo. Esto no es la Vuelta, esto no es el Tour, esto no es el Giro, esto no es esa típica etapa en la que ves a ciclistas haciendo piruetas, hablando como de si de cicloturismo se tratara, dejándose ir, pactando fugas. Ya desde el principio, rostros afilados, caras de frío intenso, ganas de ganar, los ganadores de la Vuelta y el Giro atacando de salida, endureciendo la prueba... Luego, los inconmensurables Van der Poel o Trentin apostando por una victoria que muchos aficionados habían pronosticado, en los muchísimos momentos en que hubo silencio de comentarios (la emisión por Teledeporte de estos Mundiales merece casi un libro, por el "buen trato" a este producto) y ya cuando se incorporó la pareja locutora.
No recuerdo algo semejante: una carrera brillantísima en lo competitivo, pero horrible en lo organizativo y en todo lo que la rodea. ¿Y qué decir del ganador? Una sorpresa mayúscula, como lo fue aquella de Freire hace ya veinte años, el ganador más joven desde aquel entonces. Aquí hay ciclista.
La carrera ha resultado entretenida por la combatividad de los conjuntos pequeños en muchas de las etapas, con especial protagonismo para Ángel Madrazo, quien alcanzó el clímax en una de las mejores llegadas de la Vuelta, la del Observatorio de Javalambre, y Mikel Iturria, con una taquicárdica victoria en Urdax. Un brillo especial tuvieron las victorias de los fabulosos rodadores del equipo dominador de la temporada, el Deceuninck-Quick Step, con los imperiales Gilbert y Cavagna, dando una lección de clase en las metas de Bilbao, Guadalajara y Toledo (en una de las llegadas más bellas de la carrera).
La montaña nos regaló dos excelentes victorias de Sepp Kuss (con la mejor celebración de toda la Vuelta, en el Acebo) y Sergio Higuita (en la etapa de la sierra de Guadarrama), pero un hombre ha eclipsado todo: en el año en que Unipublic ha optado por instaurar el maillot de mejor joven, un ciclista esloveno de 20 años se ha erigido en la sensación de la carrera, apuntándose tres etapas (Els Cortals d’Encamp, Machucos y Plataforma de Gredos), elevándose al podium (3º clasificado) y dejando una exhibición soberbia en Gredos, en el mismo territorio en que Hinault, Fignon, Jalabert y Dufaux lo habían hecho antes. Tadej Pogacar atacó en el colosal Peña Negra, a 40 kilómetros de meta, y ya nadie fue capaz de seguirlo.
La Vuelta ha sido dominada de manera tirana por Jumbo,el conjunto de Roglic y han sido escasísimos los intentos de asalto a la General, pero, en cambio, ha vivido buenos momentos de ciclismo. La Vuelta Ciclista a España de ciclismo se cierra con dos únicas etapas que alcanzan las 5 horas y unas diferencias abismales: el 10º se ha ido a más de 22 minutos, en tanto que el 20º, a más de 1 hora...
Análisis del recorrido de la etapa 18 de la Vuelta a España 2019, entre las localidades de Colmenar Viejo y Becerril de la Sierra. Puedes verlo entrando en:
La organización de la Vuelta a España presentó durante el día de ayer (8 de agosto de 2019) las habituales modificaciones del recorrido presentado allá por el mes de diciembre. Así, he rehecho los reportajes relativos a los análisis de la carrera, ya fuera sobre el recorrido en sí, a la montaña y a las etapas asturianas. Podéis verlos entrando en:
En un Tour de Francia, de nuevo, con una ínfima distancia contra el crono, con dos etapas de montaña notables y otras muy por debajo de la historia de esta carrera, con la polémica por los recortes en las últimas jornadas y una jornada final de competición entregada, un año más, al paseo de los vencedores, ganó Egan Bernal, un ciclista de 22 años, colombiano, que ya el año pasado había dejado estupendas sensaciones como gregario de Thomas y Froome.
Con la baja de Chris Froome, máximo favorito para esta edición desde la presentación allá por el mes de octubre, que apuntaba como quinta del británico, pero la presencia de Geraint Thomas, la solvente apuesta del Ineos que tan bien funcionó el año pasado, el Tour de Francia de 2019 ha transcurrido bajo un aparente menor dominio del equipo inglés, algo sorprendente para todo aquel que haya visto, no ya la competición, sino el podium. Y digo aparente porque eso es lo que han transmitido los medios... Nada más lejos de la realidad: Bernal y Thomas han estado, salvo en la jornada 1 y tras la Planche des Belles Filles (sólo el colombiano), en el Top-Ten siempre. El único "grano" a su aplastante dominio ha sido el francés Julian Alaphilippe, el cual se ha mostrado como el gran animador de la carrera hasta la verdadera alta montaña, que ha llegado en los Alpes, con esos puertos, esos grandes puertos de más de una hora de ascenso.
El otro puesto del podium, tras Bernal y Thomas, ha ido a parar a Steven Kruijswijk, un justo premio para quien lleva años persiguiéndolo en las grandes vueltas (5º el año pasado en el Tour y 4º en la Vuelta...). Al igual que Ineos, su equipo se planteó el asalto final en los Alpes, si bien los recortes en las dos jornadas alpinas definitivas a punto estuvieron de dar al traste con sus intenciones: el holandés estaba a sólo 17 segundos de Bernal antes de empezar el ascenso al Iseran. El desarrollo de esa etapa, con un inconmensurable De Plus, hacía presagiar un combate por todo lo alto en Tignes, primero, y luego en la etapa de Val Thorens... pero ocurrió lo impensable y una granizada tremenda, además de los desprendimientos en la carretera que conducía a Val D’Isere provocaron el súbito final de la etapa de Tignes, cuya meta era el col de Iseran, resuelta sin vencedor (una polémica más, puesto que Bernal pasó destacadísimo por su cima).
Pero por si fuera poco la organización del Tour presentó un recorrido modificado en torno a las 20 h del viernes, a más de 16 horas de la disputa de la etapa, y con el argumento de que la zona estaba amenazada por desprendimientos... Así, con todo, la etapa final se quedó en 59 kilómetros y un único puerto. En un Tour de Francia de distancias pírricas tanto en la crono como en las etapas de montaña, el infortunio ha provocado que las distancias se recortaran aún más.
La lucha por la General apenas ha tenido variaciones respecto a los nombres mencionados más arriba. En el tintero se quedan Pinot, que parecía resuelto a atacar en los Alpes, pero que se vio obligado a abandonar a dos días del final, como ya le ocurriera en el Giro 2018; o el Movistar, equipo para el cual hay que hacer un aparte...
El conjunto español se presentó, de nuevo, con su ya famosa "tricefalia" (formada por Nairo Quintana, Alejandro Valverde y Mikel Landa), y vuelve a salir de la carrera con la victoria en la clasificación por equipos y una etapa por parte de Nairo Quintana. Movistar se ha mostrado poderoso en casi todo momento, pero poco coordinado... Como si cada uno hiciese la carrera por su cuenta, hemos visto a Nairo Quintana metido en dos escapadas y a su propio equipo, por detrás, tirando; un vídeo con los tres "jefes de filas" rebajando tensiones o declaraciones del máximo jefe, Unzúe, en las que adivinaba grandes jornadas alpinas y grandes ataques. De todo ello nos queda una gran victoria de Nairo Quintana en la mejor etapa de montaña de la carrera, y su equipo, con un desorbitado Marc Soler (de lo mejor de Movistar) menguando diferencias. Una imagen que resume lo que ha sido este equipo en la carrera.
Análisis de la etapa 18 del Tour de Francia de 2019, la cual cuenta con 208 kilómetros y los pasos de Vars, Izoard y Galibier, todos por encima de los 2000 metros de altitud. Puedes verlo entrando en:
En 1993 se disputa una impresionante carrera de Élite y sub-23 (categoría aficionados por aquel entonces) denominada Vuelta a los Valles del Narcea. Mira aquí este pequeño reportaje sobre la primera etapa:
El Tour sigue en hibernación y no presenta apenas variaciones en sus líneas generales. Es como si ASO se hubiera resignado al dominio de Sky y tomado la decisión de no cambiar el esquema de los últimos años. Ni la presencia de un rival de altura como Tom Dumoulin, poderoso contra el crono, les hace incrementar los kilómetros de esta disciplina. El Tour busca un vuelco en la parte final de la carrera, donde se concentran dos de las tres etapas de más desnivel de la edición, pero esto ya lo ha hecho en otras ocasiones con pobres resultados.
Cuadro con la totalidad de las etapas del Tour 2019
Se dice mucho aquello de que el Tour se ha "vueltizado", lo cual es una verdad a medias: sí, menos crono (menos todavía que en la Vuelta), pero el nivel de la montaña es muy superior. Con una alta montaña como la del Tour en la Vuelta aplaudiríamos con las orejas. La primera gran etapa de montaña, la de La Planche des Belles Filles alcanza los 3700 metros de desnivel y se ubica ya en la sexta jornada; varias jornadas muy interesantes en el Macizo Central, montaña muy heterogénea en Pirineos (etapa larga en Bagneres de Bigorre con final abajo, etapa explosiva con final en Tourmalet y etapa larga con puertos duros). donde está intercalada la única crono individual de la carrera.
Esquema del Tour 2019
El Tour de Francia de 2019 arrancará de Bruselas en un homenaje al 50 aniversario de la primera victoria de Eddy Merckx en la gran ronda francesa. El Canibal arrasó en aquella edición a la cual se presentó tras dar positivo en el Giro de Italia unas semanas antes y una rebaja en la pena impuesta (a veces damos detalles, otras veces no). Merckx sacó 18 minutos a Roger Pingeon, 22 a Poulidor y 29 a Felice Gimondi, quien había ganado la carrera italiana; se llevó la General, la Regularidad, la Montaña, la Combinada y seis etapas. El Tour de 1969 tuvo más de 4000 kilómetros, cuatro CRI, una por equipos y montaña, mucha alta montaña. El belga hizo una exhibición para la historia en la jornada con final en Mourenx y cerró aquel Tour imponiéndose también en la crono del último día (detalles, todos, que dejan bien claro como han evolucionado los recorridos y las ideas...a peor).
La primera etapa de la carrera (no hay perfil) arrancará y finalizará de Bruselas, pasándose el Mur de Grammont en la primera fase de la misma, en tanto que en la segunda habrá una crono por equipo de 27 kilómetros. Las dos siguientes jornadas sobrepasarán los 200 kilómetros sobradamente, siendo bastante accidentada la primera de ellas, cuyo perfil puedes ver aquí abajo:
En la quinta jornada llegará el turno de los Vosgos, con llegada a Colmar, en la región de la Alsacia, una media montaña ideal para escapadas y antes de la primera etapa de montaña del Tour:
Y sí, en la sexta etapa del Tour llegará la primera jornada de montaña, una etapa de 157 kilómetros y más de 3700 metros de desnivel, finalizando en el explosivo La Planche des Belles Filles, con rampones finales a más del 20% y algún tramo de tierra según la organización (veremos finalmente). En esta cima han ganado Chris Froome (2012), Vincenzo Nibali (2014) y Fabio Aru (2017), todos ellos primeros espadas...
Tenebreo y Cruz de Linares por Castañedo del Monte, por si quereis buscar similitudes...
La jornada 7 será la más larga de esta edición del Tour de Francia (230 kms), en tanto que las etapas 8 y 9 transcurrirán por el Macizo Central. Hasta ocho cotas habrá en la etapa de Saint Etienne y otras cuatro (con la última a poco más de 13 kilómetros de la meta) en la jornada de Brioude.
Tras las etapas del Macizo Central habrá una larga jornada con final en Albi (218 kilómetros, que la organización indica como plana, aunque habrá que estar atentos a la publicación de los perfiles definitivos que suelen deparar alguna que otra sorpresa). Tras Albi, el primer descanso de la carrera, de martes, reanudándose el Tour con una nueva etapa plana con final en Toulouse (ni tan siquiera juega con la posibilidad de comprobar si la etapa de descanso sienta bien, mal o peor a algún que otro corredor, esto es, ni una etapa trampa...).
El Tour se adentra, entonces, en los Pirineos y en la traca final, con una etapa de más de 200 kilómetros, dos primeras y final abajo en Bagneres de Bigorre.
La única contrarreloj individual del Tour 2019 llegará un viernes (etapa 13) y se ubicará entre las etapas de Pirineos, antes de la llegada al Tourmalet y la potente etapa de Foix, toda una declaración de intenciones de ASO sobre esta disciplina. Y serán 27 kilómetros, siguiendo la tendencia de los últimos años.
El Tourmalet será por tercera vez en su historia final de etapa (ya lo fue en 1974 y 2010), en una jornada de 117 kilómetros en la que se ascenderá antes el Soulour (por Ferrieres, ojo):
El domingo 21 de julio llegará una de las grandes jornadas de montaña del Tour 2019, con cuatro puertos de montaña, 185 kilómetros (buena distancia), más de 4000 metros de desnivel y final en Prat D’Albis, en Foix, un buen puerto de esos que "no asustan" y que cuenta con casi 12 kilómetros al 6,9%.
Y tras la etapa de Foix, el segundo descanso del Tour, arrancando la carrera, nuevamente, con una jornada llana y circular en Nimes de 177 kilómetros. Tras Nimes, la etapa de Gap, con 208 kilómetros en una etapa que se presume de media montaña y previa a las grandes etapas de los Alpes y, por supuesto, de la mejor etapa del Tour 2019: Embrum-Valloire.
El jueves 25 de julio llegará la gran etapa de montaña del Tour 2019, con 207 kilómetros, tres grandiosos e históricos puertos (Vars, Izoard y Galibier), más de 5100 metros de desnivel y final abajo, en Valloire, tras 18 kilómetros de descenso tremendos. Galibier se afronta por su vertiente del col de Lautaret, sí, más suave hasta ahí, pero con dureza en sus últimos ocho kilómetros (por esta vertiente fue final de etapa en 2011, allá donde sucumbió Alberto Contador ante el empuje de un sublime Cadel Evans):
El viernes 26 de julio llegará el turno del col d’Iseran, sin ninguna duda lo más destacable de la etapa, un puerto que entra muy a cuentagotas en los recorridos del Tour. Entró en 2007 y en 1992, pero habría que remontarse a 1963 para encontrar la anterior ocasión en que se subió por esta misma vertiente, en una etapa que finalizó en Val D’Isere. La etapa concluirá en Tignes, que no se sube desde 2007 (venció Rasmussen).
Los últimos 13 kilómetros de ascenso de Iseran son así
Esta vez la etapa contará con 4600 metros de desnivel acumulado y ese último puerto del Tour, 33 kilómetros de irregular subida. ¿Sucumbirá Sky?
El Tour vuelve a Val Thorens, sólo incluído en 1994
El Tour 2019 concluirá un día después, en París, en una etapa de "paseo de los vencedores", de 127 kilómetros.
En conclusión, un Tour que prosigue la línea de los últimos años, con una primera parte de etapas de fondo (varias de más de 200 kilómetros), buena alta montaña (pero sin llegar a la excelencia) y escasísima crono.
GRÁFICOS extraídos de la web del Tour de Francia: letour.fr
Ni Simon Yates, ni Enric Mas, ni Thomas de Gendt, ni Ben King, ni Alejandro Valverde,... No, el gran triunfador de la Vuelta a España de 2018 ha sido Javier Guillén, quien ha logrado que la carrera se mantuviera en segundos tras 19 etapas, hasta que la Rabassa, un puerto sin rampones, un puerto largo, el final en subida más largo de la carrera y en el que los corredores tenían que ascender durante más tiempo, dictó sentencia. En la Vuelta de "los rampones", una vez más, todo se clarificó en un puerto ciclista, en uno de esos que el ciclismo conoce desde hace muchos años, de aquellos que puedes saborear sin piolets. Significativo que las mejores etapas de la Vuelta a España en los últimos tiempos no han tenido ni un solo "muro": ni Fuente Dé en 2012, ni Cercedilla en 2015, ni Formigal en 2016... ni Rabassa este año, aunque calificar esta etapa como una de las mejores sería alejarse de la realidad. La etapa de Rabassa tuvo el ataque más lejano, entre los favoritos de la carrera, hasta ese día, lo que habla "bien" de lo que ha sido la Vuelta: excesiva igualdad entre corredores. Pero esa igualdad ha venido, no de una batalla épica entre ciclistas de características muy distintas (aprovechen para ver etapas de vueltas pasadas para colocar esta carrera en el lugar que se merece), sino por recorridos muy similares, esfuerzos cortos en su mayoría, escasez de contrarreloj, falta de gran fondo, falta de grandes puertos de paso y los que había, muy alejados, como Mirador de la Cabra Montés el día de Alfaguara, como el Pico y Peñanegra el día de la Covatilla, como Tarna el día de la Camperona.
El ganador oficial es Simon Yates, quien ha estado a "un Finestre" de hacer doblete este año: a dos días de finalizar el Giro comandaba felizmente la carrera italiana. Segundo, un corredor de 23 años, Enric Mas, al que habrá que estar atento a toda la presión que se le va a meter desde ya (nuevo Contador, sucesor de Contador, heredero de Contador,...y demás historias similares). El año que viene le pedirán el Tour, derrotar a Froome, a todo Sky y atacar 50 veces en el primer gran puerto en que se crucen. Esperemos acontecimientos, tengamos los pies en el suelo.
Pero más allá del terreno competitivo la Vuelta, una vez más, ha mostrado muchos lugares, muchos sitios, rincones que nos sirven para hacer cicloturismo, para apuntarlos para futuras conquistas y rutas. Desde sierra de Alfaguara a Fermoselle, Luintra, Bizkaia y los puertazos de Andorra (eso en cuanto a terreno desconocido para mí). Todo un lujo paladear Gredos y Asturias desde tomas aéreas...
Queda menos de un año para la Vuelta 2019. En todo este tiempo nos entretendremos en rumores, certezas y futuras participaciones, con críticas mayores o menores, faltaría más.
El décimo, a 48 segundos; un solo abandono; un corredor de 38 años ganando dos etapas; escapadas y más escapadas... La Vuelta a España de 2018 ha llegado a la jornada de descanso y, de momento, se cumplen las "expectativas": es el peor recorrido de la historia de la carrera o, al menos, el peor desde que Unipublic dirige la misma.
Hasta esta Vuelta a España, Ben King, que es uno de los dos corredores que ha logrado dos etapas, había logrado tres victorias como profesional (2010, 2015 y 2016, con lo que llevaba dos años sin obtener nada) y su mejor puesto en una gran vuelta por etapas era un 44º (en el Giro de este año). Hoy, además de las mencionadas etapas, ocupa el 18º a tres minutos y, viendo el historial de la carrera y sus sorpresas, más de uno lo apunta como aspirante a todo. Y lo es porque nadie se ha movido en montaña (en lo que ha habido), como es lógico: estamos en el primer descanso y aún quedan la CRI y seis llegadas en alto... Aunque también hay que tener en cuenta que las etapas de montaña no invitaban a nada, con la subida final siempre "aislada".
Por tanto la Vuelta se presenta como una carrera de eliminación en la que no se esperan grandes ataques porque muchos corredores están en una pequeña diferencia de tiempo... Una carrera absolutamente bloqueada ya en nueve etapas y en la que se presume una segunda semana sin visos de cambio (os recuerdo los monumentales "bloqueos" en los trípticos del cantábrico de los años 2014 y 2015). La Vuelta 2018, hasta el momento, un solar...
Menos de una semana para el comienzo de la tercera GV del calendario, la Vuelta a España, la cual contará con una buena participación: con ganadores de las tres Grandes (Nairo Quintana, Vincenzo Nibali, Alejandro Valverde y Fabio Aru), podiums en las mismas (Urán, Kruijswijk, Zakarin, Majka, Pinot, Landa,...), campeones del mundo (Kwiatkowski, Sagan). Pero no estarán ni Geraint Thomas ni Chris Froome, por lo que la capitanía de Sky recaerá en David de la Cruz, quien fue 7º hace dos años.
En lo que al recorrido se refiere, podéis ver mi análisis entrando en este enlace. Unipublic vuelve a recrearse en su modelo: poca crono, muchas llegadas en alto, kilometrajes escasos. En esta ocasión ha habido escasísimas modificaciones respecto a la presentado en enero (más fruto de ajustes en kilometrajes de las etapas y la catalogación de algunos puertos). Por su parte la montaña (cuyo análisis podéis verlo aquí) se centra casi en exclusiva en las llegadas en alto, con relevancia, en general, de los puertos de paso.
Para concluir, os recuerdo que tenéis, en este enlace, el análisis de las etapas asturianas de la ronda española. En ellas es como si hubiéramos retrocedido unos cuantos años, a la era pre-Guillén, cuando se hacían diseño con algún que otro bucle, repitiendo puertos e ignorando los grandes puertos de paso de la región.
Mi favorito para esta Vuelta a España: Nairo Quintana.
La Volta a Portugal de 2018 disputará hoy su jornada más decisiva con la llegada al Santuário de Nossa Senhora da Graça, en una etapa que tendrá 155 kilómetros y tres puertos de primera categoría en los últimos 75 kilómetros. Raúl Alarcón, el vencedor de la edición de 2017, lidera la clasificación General y somete la prueba junto a su conjunto, el W52-Oporto a modo y manera de Sky en el Tour de Francia. El conjunto marca un fuerte ritmo durante toda la jornada hasta que el jefe de filas del conjunto portugués arranca con una fuerza que, en los dos últimos años, no ha podido ser superada.
La General, a día de hoy, está así:
El perfil de la etapa de hoy es éste, donde la subida final viene denominada con el nombre de la localidad desde donde arranca, Mondim de Basto:
De la estupenda web de ciclismo, puertos y altimetrías, Bike Roads he extraído estos perfiles de los puertos del día (pinchando en los mismos puedes acceder al reportaje de cada puerto realizado por esta web). El primero será el alto da Barra, un puerto más bien largo, de desgaste ante el explosivo Barreiro...
Barreiro, el segundo del día, es más bien irregular, con algún descansillo intercalado entre zonas muy duras, con kilómetros enteros a más del 10%:
Y para concluir, la traca final en el Santuário de Nossa Senhora da Graça, ascendido en numerosas ocasiones en la Volta a Portugal: