Un Everest de 8868 metros
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El objetivo principal de todo este año se llama el Everest, la idea que me ronda la cabeza ya desde hace muchísimos meses, desde un lejano día de octubre del año pasado en el que Isma, Dani y yo cenamos en una mesa del Filanguiru. "Tienes el Everest en las patas, tío", "tú puedes con eso fijo". Esas dos frases de Isma, quien ya lo hizo hace 4 años, me convencieron en ese momento, una semana después de sobrepasar la barrera de los 6000 metros. ¡Cuántas cosas han pasado desde ese día! Tantas idas y venidas, tantas salidas de camino y reencuentros, felices reencuentros, hasta llegar a los tres últimos meses, pletóricos, en los que, acompañado o en solitario, he alcanzado las cimas de Angliru (2 veces), Gamoniteiru, Ancares, Lunada, Lagos de Covadonga, Farrapona, San Lorenzo E (2 veces), Maravio, Corredoria, Connio, Pozo de las Mujeres Muertas, Acebo, Ventana (2 veces), San Isidro, Valle de Lago, Cubilla, San Lorenzo O, Vega Bobies o Cobertoria por Lena (en torno a 10, y 4 en el último mes). También ha habido subidas pequeñas, porque en mi cabeza sólo existe el subir y subir sin parar. No me importan las medias de velocidad, sino los metros de desnivel acumulado. Y ahí ya van 3 rutas por encima de los 4000 metros y varias por encima de los 3000...
Pero el "Everest" es una locura, un sueño y, sin ninguna duda, el reto más grandioso al que me he enfrentado. Una ruta infernal de 250 kilómetros, 11 puertos y más de 9000 metros de desnivel, que deja empequeñecidas todas las rutas habidas y por haber, y cuyo perfil es éste:

Pero esto no se puede hacer si no hay la motivación suficiente y ahí han jugado tantísimos factores que en este artículo y en 20 más no cabrían...
Tal vez haya pruebas más duras, pero este es mi reto principal para este año: Un "Everest" para hacerse inmortal... (si me permitís la licencia).
El 18 de junio, si la meteorología nos respeta, será el día. Nos espera el "cielo" tras once puertos infernales...
Hay rutas y hay rutas. Ésta, por segundo año, ha sido sensacional. Una mezcla de absoluta dureza, belleza paisajística inigualable, cicloturismo y compañerismo en grado sumo. Muchos piensan que no pueden hacer rutas como éstas; otros, que eso lo hace cualquiera... Pero esto es cuestión de mentalidad. Recuerdo hace un año (durante casi todo el año), como uno de los "socios" de esta Borrachera 2, se desesperaba en casa fruto de una lesión. JaviAvilés, colaborador de este blog, lo pasó muy mal, porque este tío vive el cicloturismo como pocos. Ni se le pasaba por la cabeza que, un año después, iba a hacer la "etapa" más dura de toda su vida. Pero sí, lo ha hecho.
Tal vez seamos globeros, pero, ¿y qué? Es difícil explicar lo que uno siente cuando llega a la Cobertoria tras más de 9 horas de pedaleo y de superar puertos como Cobertoria por Lena, San Lorenzo, Corredoria, Santianes, Maravio y Cobertoria por Llanuces. A estas horas todos tienen ganas de más, de la Borrachera 3 o de lo que sea, pero espero que el recuerdo de la gran ruta de ayer perdure para siempre en la memoria de todos ellos.
Lago y Golfor, como siempre (mis dos compañeros habituales de rutas), Héctor (el juvenil que va a arrasar próximamente), Belmontino, JaviAvilés, Estrada (quien, no estando en condiciones, nos acompañó en San Lorenzo), Danich (el acoplao) y un servidor, fueron los protagonistas de este "tappone".
Ahí va el perfil de la terrorífica ruta:

Y ahora una pequeña galería fotográfica:
El primero, la Cobertoria, cómo no.
Con mucha niebla y frío en gran parte de la subida.
Y cae el primero.
Rodando por Quirós.
Aparece el comandante Estrada.
...Y somos 7.
El café, realmente artístico...
Rumbo a San Lorenzo.
Espectacular.
Bellísimo.
Y cae el segundo.
Tramo llano previo a Corredoria.
Y ya en la zona más dura de Corredoria.
En la cima de Corredoria, el tercero del día.
La bajada, impresionante.
Lago en una de las zonas más bellas de la ruta.
Héctor, todo un coloso.
Y ahora a por el cuarto, el puerto trampa del día: Santianes.
Santianes, subida corta con rampas de hasta un 17%.
Maravilloso.
Y ya en el Maravio.
Esto es Villabre, a mitad del Maravio.
Grandioso este puerto.
Y aquí, los colosos.
Alguno ya tenía hambre.
En la cima del Maravio.
La tremenda mole de La Sobia.
Y la Cobertoria para rematar.
Las fuerzas, ya muy justas.
Indescriptible, otra vez.
Colosales.
Sí, colosales.
Los seis guerreros y un "acoplao" (jeje).
Habrá más, como siempre...
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En un año como éste en el que varias carreras no se disputarán (sin ir más lejos, el prestigioso Circuito Montañés), el Club Ciclista "Puerta de Asturias" logra, un año más, sacar adelante la Vuelta Ciclista a la Montaña Central de Asturias para las categorías Élite y sub-23, una ronda por etapas que ha visto reducirse los días de competición por, cómo no, la crisis. Pero lo más importante es que sigue ahí, lo cual ya es elogiable. Y no de cualquier manera, sino con una etapa montañosa (de las dos en total con las que contará la edición de 2011) al mismísimo nivel de la Vuelta a España. Y es que el recorrido tiene una gran analogía con la jornada del alto de la Farrapona, si bien el final no será en alto, sino en la localidad de Pola de Lena.
Veamos ahora el recorrido de la etapa de La Farrapona, con los pasos del puerto de Ventana (2ª cat.), San Lorenzo (increiblemente catalogado sólo de 1ª categoría) y La Farrapona para culminar.

Por su parte, la Vuelta a la Montaña Central tendrá esta etapa montañosa con los pasos de El Cordal (1ª categoría), Cobertoria por Lena (HC), Cobertoria por Cortes (HC) y el Mayéu Espines o Cuchu Puercu (de 2ª categoría).

El esquema es prácticamente idéntico: una primera fase llana, un puerto relativamente suave para arrancar (Ventana y Cordal), el puerto duro de la jornada (San Lorenzo y Cobertoria por Lena) y el puerto largo (Farrapona y Cobertoria por Cortes). Si bien cabe recordar que se incluye un puerto final (pequeña ascensión más bien) en la Vuelta a la Montaña Central, los parecidos son muchos.
Veamos ahora las comparativas de desnivel entre los distintos puertos que componen las dos etapas. Comenzamos con los puertos suaves, Ventana y Cordal, donde la diferencia a favor del puerto riosano es notable, así que por el momento gana en dureza la Vuelta a la Montaña Central.

Y ahora la comparativa de desnivel entre los puertos duros, Cobertoria por Lena y San Lorenzo (E), donde también gana por poco el coloso lenense, un puerto que muchos aficionados ya ansiaban ver en competición (y esperemos que pronto en categoría profesional).

Y finalmente la comparativa entre los puertos largos, Farrapona y Cobertoria por Cortes, donde la diferencia de dureza es sustancial. La Farrapona es todo un coloso con más de 1000 metros de desnivel, en tanto que esta vertiente de la Cobertoria es un digno rival si tenemos en cuenta que estamos en categoría sub-23 y élite. Una ascensión que puede ampliar las diferencias que ya se hayan producido en el anterior paso (la Cobertoria por Lena).

Como conclusión os presento un análisis detallado de los puertos que componen ambas etapas, las cuales son muy similares en cuanto a desnivel, coeficiente APM, pendiente media,... Llama la atención, sobre todo, la gran cantidad de kilómetros por encima del 10% que los corredores afrontarán en la etapa de la Vuelta a la Montaña Central (incluso el último puerto tiene un kilómetro cercano al 10%).


Todo un regalo para los amantes del ciclismo esta etapa de montaña de la Vuelta a la Montaña Central de Asturias, y con grandes alicientes como el encadenado sucesivo de Cordal y dos vertientes de la Cobertoria, o el ascenso a la Cobertoria por Lena (casi inédito en competición).
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Hace unos pocos días en diversos medios salió la noticia del próximo asfaltado de los tres kilómetros del Picu Polio, con lo que se conformaría una ascensión de unos 6 kilómetros al 9,7% (al menos por su vertiente más dura, la de La Rebaldana, y cuya altimetría ya presenté en este blog hace un par de años). Las opciones de encadenado de esta subida son múltiples, debido a la cercanía, en mayor o menor medida, de algunos de los puertos más reconocidos de la zona central de Asturias, como la Colladiella, el Cordal o la Cobertoria. Pero si hay una ascensión con la que se encadena a la perfección, aunando gran dureza en pocos kilómetros, esa es la de la Mozqueta, recientemente reasfaltada y cuyos números nos sitúan ante un buen puerto de 1ª categoría, con tramos enteros entre el 8 y el 12%. Un buen previo al Picu Polio, subida explosiva con rampas que alcanzan el 20%.

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Si nada no lo impide, el próximo 28 de mayo tendrá lugar la segunda edición de la Borrachera de Subidas, una ruta gigantesca de puertos, desnivel y kilómetros que imita a las grandes etapas del Tour y del Giro. El pasado año fueron 184 kilómetros con los pasos de Cobertoria, San Lorenzo, Somiedo, Ventana y Cobertoria, para finalizar en el mismo punto de arrancada, Pola de Lena. En esta ocasión serán 180 kilómetros, ya que el recorrido ha sido variado, y se realizará íntegramente por Asturias. Se pasarán los puertos de montaña de Cobertoria, San Lorenzo, Venta de Corredoria, Santianes, Maravio y Cobertoria, generando un desnivel aproximado de 4500 metros. Todo un desafío para cualquier cicloturista. Hay que decir que aquí no hay premios, ni inscripciones, ni vehículos de asistencia ni nada. Sólo el cicloturismo más primitivo en busca de la gloria. Aquí os dejo el perfil:

Si alguien está interesado en realizarla puede entrar en este hilo del foro de APM, en donde iré colgando todas las novedades:
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Parece mentira que a estas alturas del año estemos aquí, hablando de una ruta de 247 kilómetros, de 3900 metros de desnivel, de 4 puertos grandes, de odiseas ciclistas, de cicloturismo de alta montaña... Porque el año había empezado al revés, a mucha distancia de los verdaderos amigos. Era difícil pensar que todo diera un giro tan radical... Pero sólo tres meses después seguimos desafiándonos y "compitiendo contra nosotros mismos". Porque esa es la verdadera competición que busco (yo al menos): llegar a los límites físicos. De momento, de esa batalla de 11 horas y media de pedaleo hemos salido más que victoriosos. Repito, a mí no me interesa lo más mínimo competir contra otra gente. Sólo salgo en bici a disfrutar cada día, no a prepararme para un día determinado. La diferencia es sustancial... Competir es intentar derrotar a otros; nuestro cicloturismo es intentar superarnos a nosotros mismos. Ya he pasado por la competición y no la echo de menos... Más bien me frustra pensar en ello...


17 de abril de 2011. Son las 7 y media de la mañana y se ven a unos pocos que aún no han acabado el día 16. Desconozco si será su día grande, pero para mí hoy, el 17, sí lo va a ser. Cargo la bici en coche y me voy a la Cuenca amiga, amiga, sobre todo, porque allí están dos grandes amigos con los que he planificado hacer una ruta dantesca de puertos, de kilómetros, de sudores, de paisajes, de desniveles, de belleza, de dureza, de... cicloturismo, al fin y al cabo. Suena Nessun Dorma, suena Iron Maiden, suena todo lo que puede potenciar aún más... Allí, en el polideportivo de El Entrego, punto de partida de tantas otras rutas y también de ésta, me espera Elgolfor. A las 8 de la mañana nos ponemos en marcha en busca de Blimea, el pueblo del otro gigante de la ruta: Lago. Los primeros kilómetros transcurren con la lectura del parte de temperaturas por parte de Elgolfor: ahora 6,3º; ahora 6º; ahora 5,8º; ahora... Lo siento, me da igual, hoy llevo la ropa de verano. Ya está bien de pasar calor, de ir ahogado en las rutas. Necesito respirar a pleno pulmón y para ello nada mejor que el mismo uniforme de aquella "machada" con Carlos-BI en octubre, de aquella Ruta Madre (del día de Asturias), de la Borrachera de Subidas de junio... Esta ropa debe tener algo porque me insufla aún más fuerzas, sobre todo, para superar el frío que hace esta mañana: 5º según la última lectura de Elgolfor.



En Tarna ya sale el sol, es hora de ir entrando en calor, de sumar desnivel,... Un puerto larguísimo, bellísimo, y que, como tantas otras veces, desgasta en demasía. Es fácil embellecer las fotos en una ascensión como ésta. El telón de fondo de cada imagen es mejor que el de la anterior. Las discusiones giran, tras hablar brevemente sobre "barsas", "madrices" y otras cosas, en torno a la conveniencia de su inclusión en ese juego, desafío o competición sin competición denominada Reto CIMA. Nuestra respuesta es unánime: esta subida tiene más categoría que otros puertos más duros y de más renombre, por lo que plantearse su supresión es algo ilógico. Aunque en un mundo tan ilógico puede pasar cualquier cosa... Pero nosotros, este grupo de amigos de los puertos, te lo recomendamos.



Y entramos en León, no sé si solo o con Castilla, y cambiamos de región. Es la única variación, porque el paisaje sigue siendo cautivador, verdísimo, montañoso,... Ahora rodamos con velocidad en busca de aumentar nuestra media que ha quedado muy lastrada tras ascender a ese "fácil" paso de montaña donde nace el Nalón. Vamos en busca del puerto de Panderrueda, de Posada de Valdeón, del Cares, de Caín, de los Picos de Europa... De la Cuenca Minera del Nalón a los Picos de Europa. Parece el título de una película, pero no, es el título de la primera parte de este largo viaje en bicicleta.






Cuesta culminar Panderrueda porque es de esos puertos que, sin ser duros, parecen no acabar nunca, ya sea porque nunca encuentras el desarrollo adecuado, ya sea porque los kilómetros van haciendo mella en las piernas. La foto en la cima, como en el anterior, es cita obligada, antes de emprender viaje hacia las profundidades del valle del Cares. Las bajadas, los repechos salvajes, el asfalto irregular, los animales en medio de la carretera, los otros animales al volante... Son muchas las pequeñas historias que se entrelazan en esos escasos 20 kilómetros hasta llegar a Caín. Y allí, completamente al fondo, donde la carretera finaliza, damos vuelta, para ascender a ese cielo denominado puerto de Pandetrave, una de las ascensiones más duras que existen en la Cordillera Cantábrica. Pero en mitad del camino, en el ecuador de la ascensión, es el momento de parar a reponer fuerzas. Nosotros no somos máquinas que tienen como obsesión pulverizar algún registro. Nosotros sólo pedaleamos para disfrutar de esto que muchos llaman cicloturismo, pero que muy pocos, en realidad, lo practican. Y para seguir sumando kilómetros no queda otra alternativa que "llenar el depósito" con comida. Es algo tan simple como eso... Sin embargo, cuando está "rebosante" (el depósito) es difícil afrontar rampas del 15%, que es lo que encontramos en la segunda mitad de Pandetrave...


El telón de fondo ahora es magnífico. Hace unos cuantos meses, con Danich, ya tuve ocasión de comprobarlo: Pandetrave tiene un cuadro de fondo... Ascenderlo fotografiando es como pintar un Picasso. Quizá exagere, pero os invito a ir para ver si tengo razón o no. Las instantáneas, al igual que antes, en Tarna, vuelven a ser fantásticas. Pedalear así se hace fácil a pesar de llevar más de 130 kilómetros en las piernas y tener la certeza de que aún quedan más de 100...



Y llegamos al clímax de esta película de cicloturismo que os estoy regalando: el embalse de Riaño. Quizá dicho así pueda parecer ridículo, pero rodar aquí es cómo ir en la "autopista hacia el cielo"... Con el "mar de León", las montañas de fondo, el cielo casi azul en contraste con más verdes praderas... Se hace complicado encontrar más palabras que describan tanta belleza. Mejor observar con calma las imágenes, que dan una leve descripción de lo que nos pasó por la cabeza en el momento en el que pedaleábamos por tan extraordinario lugar.

Volvemos a Tarna, en busca de Asturias, de donde salimos hace ya varias horas. Y aunque la ascensión es sencilla las fuerzas ya no son las mismas que al principio. Cualquier pequeño repecho parece el Angliru... A las 7 de la tarde culminamos el puerto y llega el momento tenso de la jornada, aquel en el que nos jugamos llegar aún de día o de noche. Se me rompe un radio y la rueda de atrás va como un "8". ¡Maldita sea! ¿qué? No, lo siento, no digo eso... Suelto un "mecag...". Tras "pedalear en poesía" durante 9 horas y media llega el momento de mover con rabia las bielas. La noche se echa encima y sólo queda pedalear con locura durante los más de 50 kilómetros que restan hasta El Entrego.

Son más de las 9 de la tarde-noche cuando llegamos, de nuevo, al polideportivo de El Entrego. Lago hace un rato que se ha quedado en su Blimea y saborea esta jornada más que épica para el Grupo Astur de los Puertos. 11 horas y 35 minutos de pedaleo, 247 kilómetros, 3900 metros de desnivel acumulado, 4 puertos, 2 provincias, paisajes y más bellos paisajes, belleza y más belleza, cicloturismo y más cicloturismo, amigos y más grandes amigos,...

Esto es, en fin, el verdadero cicloturismo de alta montaña.
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No es este un país de clásicas, esas carreras que en el norte de Europa tienen un gran arraigo. Miles de aficionados se echan a las carreteras y caminos para contemplar con sus propios ojos cómo unos recorridos centenarios (algunas ya empezaron a disputarse en el S.XIX) hacen retorcerse sobre los manillares a los más valientes ciclistas. Sus nombres son Paris-Roubaix, Flecha Valona, Tour de Flandes, Milán-San Remo, Lieja-Bastogne-Lieja,... Sobre tramos de pavés, con "muros" que sobrepasan el 20% de inclinación en ocasiones, barro, carreteras estrechísimas,... Esas son las características de estas carreras en las que nunca falta la emoción. Las clásicas son otra forma de ver el ciclismo profesional que no tienen nada que ver con las grandes vueltas, Vuelta, Giro y Tour. Aquí, en ocasiones, abunda el sopor, el aburrimiento y la táctica de equipo se impone a la iniciativa de los ciclistas. No ocurre así, en la gran mayoría de las ocasiones, en estas carreras, en las clásicas. Una pena que en este país los más valientes "clasicómanos" no tengan el reconocimiento que sí poseen los "vueltomanos". Un corredor de la categoría de Óscar Freire, tres veces Campeón del Mundo de Fondo en Carretera, y otras tantas vencedor de la Milán-San Remo, sería poco menos que un mito en países como Bélgica u Holanda, en tanto que aquí, se le trata como un mero sprinter... Surgen iniciativas, en los últimos tiempos, para tratar de realizar una clásica similar a esas del norte de Europa. Una de ellas es la del Gran Premio Canal de Castilla (http://gpcanaldecastilla.wordpress.com ), un proyecto de "clásica" con tramos de tierra, adoquín y asfalto, que debiera ser la punta de lanza para que algún día se convirtiera en una carrera profesional similar a las mencionadas.
Cronica de la ruta realizada en el puerto de Ancares el 31 de marzo de 2011. Puedes verla entrando aquí: