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Vuelta 2015: montañas inéditas

En unas horas dará comienzo una nueva edición de la Vuelta a España, la que hace la número 70 en 80 años (desde 1935). Son horas en las que, en lugar de hablar de la espectacular participación, de las imponentes "jornadas reinas" o de las excelencias de los lugares por los que va a transcurrir a lo largo de las tres próximas semanas, el protagonismo lo tiene un corto tramo de arena que ha levantado un auténtico "polvorín" entre los corredores, los equipos y la organización.

¿Era necesario esto? Más allá de las extravagancias, que a mí no me van, la organización debe mantenerse firme y disputar la contrarreloj tal cual fue planeada. De no hacerlo así, ¿en qué situación quedarían los componentes de la misma y los planificadores de esta etapa? ¿Acaso no sabían de la peligrosidad del tramo?

En cuanto a los equipos y a los corredores, si este modesto blog ya informó hace meses (desde la presentación), que se iba a incluir un tramo de arena, ¿qué notas se toman en las escuadras? ¿tenían que ver la arena para comprobar que era peligrosa en una crono?

Pero dejemos ya el asunto de "la arena" y centrémonos en la carrera en sí. Una carrera que sigue con esa "personalidad" de los últimos años: poca crono, muchas llegadas en alto, grandes jornadas reinas y pocas etapas llanas.


PRIMER BLOQUE

Tras la CRE del primer día, de 7,4 kms, poquísimos para una crono por equipos (y con el agravante del mencionado tramo de arena), la Vuelta arrancará fuerte, con la explosiva llegada a Caminito del Rey. Posteriormente, la etapa de Málaga cuenta con un perfil más quebrado que el presentado en enero, debido a la inclusión del puerto del León. Lejos, sí, pero estando en la primera semana, con más ganas y fuerzas, habrá que ver si el León no es la "tumba" en las aspiraciones, de alguno de los favoritos. La cuarta etapa llega a Véjer, otro muro más... Y, al fin, en la quinta etapa llegará el turno para los sprinters con un perfil plano.


Las dos jornadas siguientes, muy quebradas, pueden quedar marcadas por el calor: sierra de Cazorla y la Alpujarra. La primera, con otra llegada explosiva, y la segunda, con un puerto contundente, como es la subida a Capileira (18,7 kms al 5% y rampas de hasta un 14%), además de acumular un desnivel próximo a los 3000 metros en los 191 kilómetros de recorrido.

La llegada a Murcia está protagonizada por la Cresta del Gallo (puerto corto, explosivo, por debajo de catalogación habitual) que se pasará dos veces en los últimos 40 kilómetros. Y en Valencia, otro "muro" más: la Cumbre del Sol, que también se asciende dos veces (si bien la segunda llega aún más arriba) y en los últimos 45 kilómetros.

Castellón marcará el final de este primer bloque, con otro final quebrado pasando el Desierto de las Palmas. ¿Oportunidades para los sprinters? Como veis, tras el análisis del primer bloque, tan solo una. ¿Oportunidades para croners? Ninguna...

 

SEGUNDO BLOQUE

Descanso y traslado a Andorra, donde la Vuelta se reanuda de manera muy contundente, con una de las etapas más duras de la historia de la carrera, a priori. Seis puertos, 5000 metros de desnivel (aproximadamente) y eso sólo en 138 kilómetros en donde se pasan, entre otros, Rabassa o Gallina, además del durísimo Beixalis de salida.

Lleida será una jornada de transición, favorable a los sprinters, en tanto que la etapa de Tarazona, previa al durísimo tríptico del Cantábrico, y a pesar de los indudables atractivos que presenta, con varios puertos a lo largo del recorrido y carreteras francamente reviradas (en 2014 Quintana tuvo que abandonar tras caerse en la bajada del Moncayo), no se prevee como decisiva para la clasificación general.

Y llega el tríptico, esas tres duras jornadas consecutivas que marcan la carrera en los últimos años, más por el desgaste que producen que por las propias diferencias entre los favoritos. Tres llegadas en alto, muy duras las tres, y tres recorridos diferentes... A Fuente del Chivo se llega tras una jornada casi calcada a aquella de 1987, con los pasos de Estacas de Trueba, Escudo y Alto Campoo, si bien en esta ocasión se alcanza la cota más alta, la de los 1990 metros de altitud, incrementando el ascenso en otros 5 kilómetros con rampas aún más duras. La etapa se va a los 3500 metros de desnivel en la jornada más maratoniana de la Vuelta (215 kilómetros), así que comenzad a sumar...

La etapa de Sotres (del Jitu de Escarandi) cuenta con un perfil engañoso en donde la organización ha querido engañar aún más, dejando si catalogar dos puertos que los corredores sí tendrán que ascender, claro: Collía y Ortiguero. Por el camino, además, el Torno por su irregular vertiente sur, y el final en el puerto más duro de esta edición de la Vuelta a España: el Jitu de Escarandi, si bien se llega al collado de la Caballar, que, como bien sabéis, se ha denominado para la ocasión como Sotres, que es el último pueblo por el que transita la carrera antes de coronar. Subida muy irregular, muy larga y con una fase final muy del gusto de Unipublic, las diferencias, en esos 3-4 últimos kilómetros, pueden ser muy amplias.


Pero a pesar de todo lo visto hasta el momento, de la excepcional etapa de Andorra, de la maratón camino de Fuente del Chivo, de la dureza de Sotres, de las explosivas llegadas del primer bloque (Caminito del Rey, Véjer, Cazorla, Cumbre del Sol,...), a pesar de todo eso, la Vuelta quedará marcada de manera irremediable por la jornada del 7 de septiembre, lunes. 185 kilómetros, 5000 metros de desnivel, 7 puertos (8 sin contamos el no catalogado Forcayao) y un encadenado final de órdago: Cobertoria + Alba, que suman 11 kilómetros por encima del 10% en los últimos 28 kilómetros de etapa. Es la última llegada en alto de la Vuelta, justo antes de la jornada de descanso, y que la etapa que cierra el tríptico. Por todo ello se antoja como la más decisiva de toda la Vuelta, a priori, claro.


TERCER BLOQUE

Y tras 16 etapas llegará el turno de la contrarreloj individual, de 38,7 kilómetros, más plana que la del año pasado... Porque ahora hay que hablar así para referirse a las cronos, una especialidad despreciada por los organizadores de las grandes vueltas: una en el Giro de Italia, una en el Tour de Francia (en la primera etapa) y una en la Vuelta a España. ¿Por qué han perdido peso en las grandes vueltas? ¿No servían, y sirven, para compensar la diferencia entre los rodadores y los escaladores? ¿Son aburridas? ¿Eran aburridas las cronos cuando vencía Indurain?

Dejémoslo estar...

Tras la contrarreloj de Burgos llega la etapa de Riaza, toda una trampa colocada de manera excelente, con 3000 metros de desnivel, 204 kilómetros y el largo, tortuoso y engañoso puerto de la Quesera (catalogado de primera categoría más por su aproximación que por el ascenso en sí, de 9 kilómetros muy regulares al 5%). Atención al descenso, realmente peligroso, de este puerto, cuya cima dista 13 kilómetros de la meta. 

A lo largo de la historia Ávila ha sido una ciudad con llegadas espectaculares, tras los pasos de Navalmoral, Mijares o Serranillos. Sin embargo, en esta ocasión, la organización no se ha complicado en exceso: Valdelavía (catalogado ahora de tercera categoría) y Paramera (largo, ancho y con un descenso insulso). La etapa se decidirá en el repecho de la muralla de Ávila, a buen seguro. Había otras opciones sin romperse la cabeza, como ésta.

La última "bala" para los corredores de la general tendrá lugar con una etapa que, en los tiempos que corren, se antoja hasta novedosa. Durante muchísimos años "mamamos" la clásica de los puertos de Guadarrama como antesala al cierre de la Vuelta en Madrid. Un final clásico en DYC que dio gloria y emoción en muchas ocasiones, como aquella de 1985, en donde un joven Perico Delgado dio la "vuelta a la tortilla" de la general, colocándose de líder en la penúltima etapa. En esta ocasión el final no será en Palazuelos de Eresma, sino en otra localidad de la sierra de Guadarrama: Cercedilla. Cuatro puertos de primera categoría, casi 3600 metros de desnivel (la tercera más dura, tras Alba y Andorra) y un final abajo, con Cotos como último puerto... Un final que cojea a todas luces y que pedía una meta con el último puerto más cerca o en alto. ¿Qué se podía haber hecho? Sin hacer grandes cambios, el corto y explosivo ascenso a las Dehesas.

La Vuelta se cerrará el 13 de septiembre con el tradicional paseo en Madrid.

Un recorrido desequilibrado, que condensa su dureza, en la mayor parte de las etapas, en el último tercio, como habéis podido leer más arriba, con escasa crono, y una extraña parte final, sin llegadas en alto, pero sin grandes puertos en los que poder plantearse vuelcos. Y es que en las últimas etapas se ascienden: Quesera, Paramera y Cotos, como puertos definitivos.

 

PROTAGONISTAS

Sólo dos corredores en la historia del ciclismo han logrado el doblete Tour-Vuelta: Anquetil e Hinault. Por tanto, si Chris Froome corre con la idea de conseguirlo y llega en un nivel de forma similar, al igual que sus compañeros de equipo, será difícil que esta carrera se le escape. 

En cuanto al resto, en mi opinión el mayor peligro de Froome se llama Astana, por su líder Nibali y sus "segundos espadas" Aru y Landa, en tanto que Quintana estará en un escalafón inferior respecto al Tour: el líder aquí será Valverde.

¿Más favoritos a la victoria? Nunca se sabe... Recordemos que en 2013 se impuso contra todo pronóstico Horner ante Nibali y que en 2011 Cobo se adelantó al potente Sky de Froome y Wiggins. Si seguimos la secuencia este año puede tocar también algo similar. ¿Poco probable? En la Vuelta nunca se sabe...

 

FUENTE: lavuelta.com

21/08/2015 05:43. Autor: MONTERO79 #. Analizando carreras

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